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Algo sobre mí

Algo sobre mí

Empleado de banca jubilado, amante de la música y la literatura, la naturaleza y las humanidades. Nacido en Guadalajara y conocedor ferviente de la provincia. Actualmente con residencia en Madrid, después de un largo peregrinar por diversas ciudades en razón a mi profesión; que ahora con ilusión trato de vivir esta nueva aventura, pues siempre he creído que la providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.

20 noviembre 2018

ZORITA DE LOS CANES



El joven viajero y amante de la ciudad de Guadalajara y su provincia, desde hacía tiempo venía realizando visitas turísticas por la capital y de aquellas tierras llamadas alcarrias. Su curiosidad le había llevado a ser un estudioso de la historia, cultura, tradiciones, monumentos y de la peculiar belleza paisajística que goza la provincia de Guadalajara.

Ahora se disponía a conocer más profundamente el pueblo que encabeza el presente reportaje. Había estado brevemente en Zorita de los Canes en dos ocasiones, la última en el año 2016 de regreso de un viaje por los pantanos de Entrepeñas, Buendía y Bolarque, y en otro momento de su viaje por la población ducal de Pastrana. Le había causado buen impacto aquella villa y su entorno, por lo que se había prometido realizar un viaje posterior para completar el estudio y conocimiento del lugar.


La villa está situada a orillas del río Tajo, y tiene su origen árabe. Para su construcción, se abasteció la mayor parte con materiales de la antigua ciudad visigoda llamada Recópolis, situada en las inmediaciones.

Nuestro viajero había partido desde Madrid una radiante mañana del mes de mayo, con un cielo azul y sin una sola nube. Se dirigió hacia la capital de Guadalajara para desayunar, como era su costumbre al hacer rutas por aquellas tierras, para después seguir hasta su destino, donde tenía intención de permanecer un fin de semana. Recorrería poco más de 100 kilómetros.

A media mañana ya estaba divisando la antigua central nuclear de Zorita,  que actualmente está siendo desmantelada. Y minutos después divisaba la silueta del castillo de grandes dimensiones, que se alza sobre la villa, construido sobre un enorme roquero, vigilante en lejanos siglos de la frontera entre el mundo musulmán de los reinos de taifas y el cristiano de Castilla.


Lo primero que hizo nuestro viajero fue acercarse al hostal donde pensaba pasar la noche y reservar la mesa para su almuerzo, atravesando el arco de la muralla que accedía al hábitat de la villa.



Desde tiempos remotos, los vigilantes que protegían la puerta de la muralla y todo el perímetro amurallado alrededor del castillo, así como el puente sobre el río, se protegían con grandes y agresivos perros, también por considerar importante su destacado olfato para detectar presencia humana; imponiendo gran temor a quienes se acercaban a la villa, de ahí su sobrenombre de los Canes.




Después se dirigió hacia el castillo para observar sus características. Las iba anotando en su agenda para, como tenía por costumbre, pasarlo después a su diario de viajes. Desde aquella significativa altura, sentado al pie de una de sus torres gozó de un amplio y variado paisaje. Sus ojos se recreaban del brillante panorama, que además de bello estaba cargado de recuerdos históricos. Hermosa panorámica de valles, por donde serpentean las serenas aguas del río Tajo.


Observó con detenimiento la villa que aparecía resguardada a las faldas del castillo. Todo, además de bello,  apreciaba que se hallaba en un lugar que había sido muy importante. Famoso por las contiendas entre moros y cristianos, revueltas y luchas civiles de los caballeros calatravos. Sede de ilustres personajes, entre ellos Don Ruy Gómez de Silva y su esposa la princesa de Éboli, propietarios del castillo y posteriormente sus descendientes durante cerca de dos siglos, a partir de la segunda mitad del XVI.



Anotaba que el origen del castillo data de la segunda mitad del siglo IX, y desde el siglo XII hasta la primera mitad del siglo XVI, perteneció a la Orden Militar de Calatrava, periodo que coincidió con su máximo esplendor. Tres valles y el río Tajo constituía el paso estratégico de este paraje donde se levantó en tiempos remotos la única ciudad visigoda en Europa, donde no había asentamiento previo.


Nuestro viajero tenía referencias de aquel recoleto lugar de la Alcarria Baja, que gozaba de destacada importancia histórica, pues llegó a ser  cabecera de la Encomienda Mayor de la citada Orden. Hasta bien entrado el siglo XVIII, siguió existiendo a título honorífico el de Comendador de Zorita. Significaba en sus estudios que, bajo la protección de su imponente castillo, una de las más importantes alcazabas de la provincia de Guadalajara y declarado conjunto histórico en el año 1931, se alza esta pequeña villa, cuyas murallas y calles encierran larga historia de nuestros antepasados. Guarda detalles emblemáticos como el sello de la Orden grabado a los pies del arco de la entrada en la villa.

Estaba entusiasmado con los hechos que acaecieron en aquel pequeño lugar, que marcaron la historia de España y de Europa. Allí se libraron acontecimientos bélicos de gran importancia durante la conquista musulmana y la posterior recuperación de los territorios ocupados. El castillo de origen árabe, fue construido como consecuencia de la invasión perpetrada a principios del siglo VIII, sufrida por la península ibérica en el transcurso de una decena de años, pero especialmente a raíz de la derrota padecida por el rey visigodo Don Rodrigo en la famosa batalla de Guadalete en el año 711.


La imponente fortaleza que edificaron fue reconquistada por los cristianos a principios del siglo XI, reinando el rey de Castilla y León, Alfonso VI, de manos de las mesnadas de Alvarfañez de Minaya, capitán del Cid Campeador, quien anteriormente había recuperado la capital de Guadalajara y otros enclaves limítrofes. Previniendo posibles embestidas de los musulmanes por recuperar aquel importante enclave, mejoraron y ampliaron las fortificaciones del recinto defensivo fijando una frontera para las sucesivas reconquistas que se iban realizando.

También se ocuparon de aumentar la población con el traslado de familias de otros lugares del reino y llegaron a establecer una aljama judía, compensando las familias musulmanas huidas a consecuencia de la reconquista, por lo que en aquel enclave llegaron a convivir castellanos cristianos, mozárabes, muladíes y judíos. Fueron tiempos convulsos para aquel lugar de Castilla que se había convertido en frontera de los dos mundos en pugna por el poder y la posesión de las tierras.

Nuestro viajero había pasado gran parte de la mañana visitando el castillo y paseando por las estrechas calles de la villa, observando con deleite las casas enmarcadas con una estructura plenamente medieval, y otras edificaciones emblemáticas que se remontan al siglo XV. Decidió reponer fuerzas con un buen almuerzo alcarreño, en aquel esplendido establecimiento que había reservado para su descanso,  verdadera seña de identidad para los visitantes de la encantadora villa de Zorita de los Canes.


Después de reposar un rato en un salón, dirigió sus pasos camino de la vega del Tajo. Sintió el susurro de las tranquilas aguas del río, apaciguadas por el embalse que las había precedido y observó la riqueza de flora y fauna que se manifestaba en sus alrededores. Aquel tramo ha sido declarado Reserva Fluvial, que lo convierte en un relajante paseo, cita obligada por los amantes de la naturaleza.



Siguió caminando durante un rato hasta pasar al otro lado del río, y alcanzar el altiplano llamado Cerro de la Oliva, situado a poco más de un kilómetro, allí se encuentran las ruinas de la referida ciudad visigoda, fundada por el rey  Leovigildo en el año 578, conmemorando la consolidación de su poder y el estado conocido como reino de Toledo, y en honor de su hijo Recaredo, y futuro rey. El yacimiento fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1946. Uno de los parques arqueológicos más visitados e importantes de la Comunidad de Castilla La Mancha.



El viajero puede situarse entre los siglos VI al XVII, a través de visigodos, andalusís, judíos y cristianos; un periplo que ilumina la destacada historia de aquellos lugares. Para ello, no obstante sus referencias, se informó detenidamente en el Centro de Interpretación existente, donde se explica y glosa lo acontecido a través de los tiempos, para un mejor conocimiento del importante yacimiento arqueológico y su entorno.


Nuestro viajero recorrió todo el recinto pausadamente y en el silencio de los restos de lo que fue aquella floreciente ciudad. Se había adelantado a los turistas al salir temprano, pues el fuerte sol espantaba los ánimos para estar en aquel lugar en las primeras horas de la tarde.  Impresionaba observar que toda la gloria, el esplendor y poder que por allí existió, estaba reducido a montones de piedras, ahora bien ordenadas, gracias a las sucesivas excavaciones   llevadas a cabo, y a la inquietud de personas por conocer el pasado de la humanidad.


Se encontraba con sillares de piedra de lo que debió ser un palacio; inmensa galería porticada que parecía dar a un mercado; losas y rastros de los edificios que allí se levantaron. Se erguían en pie algunos muros de lo que había sido una basílica visigoda, que se erguía parte de su torre, y restos de hermosas columnas de mármol, y otros muchos testigos de lo que debió ser una gran población.

Como buen estudioso de la historia de los pueblos y sus gentes, y amante de la naturaleza, sentía el placer de estar donde muchos siglos atrás hubo un encuentro de varias civilizaciones, de hombres y mujeres que sentían inquietudes, tragedias, intrigas y pasiones de todo tipo como lo sentimos en los actuales tiempos de gran tribulación.

Nuestro viajero había terminado de escribir varias hojas de su blog de notas. No  había olvidado anotar, que el reino de los visigodos estuvo situado entre los siglos V y VIII, en cuyo largo periodo reinaron 33 reyes, iniciando la lista Ataulfo que fue el primer rey y concluyendo con don Rodrigo. Iniciándose posteriormente la larga etapa histórica de los invasores musulmanes procedentes del norte de Africa.

Dedicó especial atención a los hechos que desembocaron en la conquista de la Península ibérica y por ende la expulsión del reinado de los visigodos.

Fueron significantes las traiciones que ocurrieron entonces. Primero con la de don Julián que, siendo gobernador de Ceuta, entregó la ciudad a los musulmanes en venganza por haber sido ultrajado el honor de su hija Florinda por el rey don Rodrigo en la corte de Toledo. Y entabló negociaciones con Muza, emir de África del Norte, para que desembarcara con sus huestes en la Península Ibérica. Que aprovechando la muerte del anterior rey Vitiza, enviaron un fuerte contingente de tropas al mando de su capitán Tarif.

Al encuentro de los invasores acudió hacia el sur de la Península el rey don Rodrigo, con un importante contingente de soldados, superior al de los musulmanes. Cuentan los historiadores que en el momento crucial de la referida batalla de Guadalete, en la comarca de la actual provincia de Cádiz, las tropas de los hermanos del rey fallecido Vitiza, y del Arzobispo de Sevilla Don Oppas, se pasan al bando de los musulmanes, que ya habían fraguado anteriormente. Actuación que fue determinante para que se resolviera la batalla a favor de los invasores, lo que significó el desmoronamiento de las tropas visigodas.

La derrota y sucesivas fuerzas procedentes del norte de Africa, para lograr botines y enriquecerse,  supuso la progresiva conquista de toda la Península Ibérica que se llevó a cabo en el transcurso de unos dos años. No obstante todavía permanecería un reducto de resistencia en Asturias, gracias a don Pelayo, semilla gloriosa de la reconquista.

Nuestro viajero anotaba en su blog de notas, que le parecía sorprendente que los musulmanes tardaron cerca de dos años en conquistar casi toda la península ibérica, y para la reconquista posterior se había tardado ocho siglos, hasta que los Reyes Católicos conquistaron Granada en 1492, último y principal bastión de los musulmanes.


Después del paseo por la historia en aquellos emblemáticos lugares, decidió acercarse al Parque Fluvial que, con mucho acierto, habían acondicionado recientemente a lo largo de la margen derecha del río. Un hermoso lugar para el esparcimiento de sus lugareños y de cuantos turistas deseen  acercarse a disfrutar de un entorno encantador, donde poder relajarse y su alma sienta la plenitud que le ofrece la naturaleza, visualizando las claras y serenas aguas del río Tajo, de la variada flora y arbolados, y la suave serranía que se divisa en lontananza, con un sol radiante que aquel día iluminaba la villa con la esplendidez que de vez en cuando deleita la primavera.


Nuestro viajero estaba imbuido del sentimiento  histórico  y poético.  Siempre le había encantado la contemplación de rastros de antiguas civilizaciones; de ciudades y aldeas amuralladas, construidas como nidos de águilas entre las peñas, y rodeadas de cresterías moriscas o de ruinosos torreones colgados  de altos farallones o elevados picachos; donde su imaginación le hacía retroceder en el pasado, sobre vivencias de caballerescos tiempos de  guerra entre moros y cristianos para conquistar y reconquistar pueblos y sus tierras a golpes de espada en feroces incursiones.


Después de un refrigerio nocturno y entre el sueño natural y los sueños de sus vivencias que le alteraron su ritmo, se levantó más temprano de lo normal, en una mañana fragante y luminosa, como deben de ser las mañanas del mes de Mayo, pensando en proseguir el viaje de regreso a la capital del reino.  Pero oyendo el repicar de campanas de la bonita iglesia parroquial, de estilo románico, construida bajo la advocación de San Juan Bautista, sintió su llamada religiosa de aquel monumento objeto de devoción.



Se acercó para dar gracias por el feliz viaje que había disfrutado, fascinado por cuanto había visto; sin olvidar la amable atención recibida y por  el agrado y sencillez de las gentes de la villa, deseosas de dejar su pueblo en  buen lugar. Y porque tuviera un regreso  dichoso.

Eugenio
Noviembre de 2018



10 septiembre 2018

MANTIEL -VIAJE AL CORAZÓN DE LA ALCARRIA Y RESEÑA DE UN HOMBRE BUENO-



Había quedado con el hijo de un paisano y viejo amigo de la juventud, en una famosa churrería situada en la calle Narváez de Madrid. Recientemente había terminado la carrera de periodismo, y le habían encargado la misión de hacer un reportaje de la villa de Mantiel, provincia de Guadalajara, sobre las costumbres y vivencias de la población, personajes que hubieran nacido o pasado por allí a lo largo de su historia, y quería conocer la verdad de las obras para instalar un nuevo balneario, similar al que ya hubo a principios del siglo XX, con sus famosas aguas termales, pero que fue sumergido por el caudal  del pantano de Entrepeñas al finalizar las obras en el año 1956.

La noche anterior su padre  me había llamado  recomendando  que le orientara cuanto pudiera siendo conocedor de la provincia, pues su hijo tenía la primera oportunidad para salir airoso en la redacción de su periódico.

Después de las salutaciones de rigor y tomarnos unas raciones de churros y cafetitos, le informé de cómo llegar hasta Mantiel, pasando por la capital de la provincia, y le comente  cuanto conocía de aquella villa:


“Al amparo de corpulentas montañas que la escoltan como murallones  y  frente al pantano de Entrepeñas, a unos 60 kilómetros al sureste de la capital de Guadalajara, y a 110 kilómetros de Madrid, se encuentra la villa de tu destino. Situada en un bellísimo lugar en el corazón de la olorosa Alcarria, de aires limpios sin contaminación, cielos claros y aguas azules de la cuenca del río Tajo. Donde los brillantes amaneceres alegran el alma de sus habitantes y a los turistas que aciertan pasar por aquellos bellísimos parajes, bañados por las aguas de la presa de Entrepeñas. Desde  hace bastante tiempo habían bajado su nivel natural, por la pertinaz sequía y los frecuentes e incomprensibles trasvases a la cuenca del Segura, a cuenta de las aguas que forman el citado pantano junto con el de Buendía y Bolarque.  Bien es cierto que se ha recuperado parte del caudal perdido de los tres embalses citados, por las importantes  precipitaciones  habidas en  meses anteriores.”


“La población tiene escasos habitantes, no más de cincuenta, salvo en verano que se incrementa notablemente. Está situada en elevada posición, sobre la ladera de una meseta que desciende hacía el pantano, rodeado de olivares y plantas aromáticas: tomillo y espliego, especialmente, y monte bajo, muy propio para conseguir la buena miel que da su fama a la comarca de la Alcarria. “Desde su posición se pueden contemplar hermosos paisajes y especialmente de los meandros que forma el citado pantano de Entrepeñas, cuya cabecera se encuentra cercana de la villa de Sacedón, antiguo partido judicial de la provincia”.


“Podrás observar que Mantiel no tiene muchos monumentos, aunque goza de dos muy interesantes: La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Consuelo, del siglo XVII, situada en lo más alto de la villa, dominando una bonita perspectiva del valle; y la ermita de San Roque, levantada por los vecinos en el siglo XVII, por la protección del Santo en tiempos que asolaba la peste. El especial monumento de Mantiel y su término, lo conforma la naturaleza paisajística que los abraza  y con las vistas del pantano a sus pies, siendo punto de referencia para la práctica de todo tipo de deportes acuáticos.


“Tuvo gran auge en los tiempos en que había en su término un balneario.  Fundado en la década de los años veinte del siglo XX, era propiedad municipal, pero en el año 1.956 quedó sumergido, como te he comentado, bajo las aguas del repetido pantano de Entrepeñas, como asimismo le ocurrió a otro balneario situado en las 
inmediaciones de la villa de Sacedón, llamado La Isabela, construido a instancias del rey Fernando VII. Está ahora también bajo las aguas del pantano de Buendía, las que  se comunican a través de un túnel cuando rebasan las aguas de ambos. Actualmente el Ayuntamiento de la villa está tramitando la construcción de otro balneario, sobre parcelas en pleno corazón del casco urbano, contando ya con la autorización y reconocimiento de la utilización pública de las aguas termales de las que ya gozó entonces el antiguo balneario”.



“También puedes observar en Internet el Observatorio de Mantiel, con precios populares los viernes y sábados a primeras horas de la noche, siempre cuando el tiempo lo permita. Y el observatorio Apícola, cuya misión es informar del desarrollo del sector apícola de La Alcarria, que promueve la investigación, información y certificación sobre la miel”.
Abeja recolectando el polen

Pero llegando a esta parte, el principiante periodista me comentó que también estaba interesado en conocer algo más de la historia de un hijo ilustre que había nacido en Mantiel, pues tenía noticias en la redacción de su periódico, que el insigne “maestro de maestros” alcarreño,  Rufino Blanco, va camino de los altares, pues su nombre y su caso están incluidos dentro de una de las  once causas de los santos que hay actualmente en proceso en la archidiócesis de Madrid, que congrega a sacerdotes y laicos martirizados en Madrid en la persecución religiosa de la II República Española.


También me comentó que él había cursado sus primeras letras en el colegio que lleva el nombre de “Grupo Escolar Rufino Blanco”, desde el año 1942. Situado en lugar céntrico de la capital, llamado Paseo de Las Cruces, circunstancia  que le había llamado especialmente la atención y particular interés en conocer la historia de aquel ilustre paisano”.
 
La joven promesa del periodismo, sentía especial curiosidad por conocer más detalles de nuestro paisano, no contento de cuanto había leído, así que continué informándole de lo que yo sabía.

“La formación principal de Rufino Blanco fue realizada en Madrid, adonde se trasladó la familia siendo Rufino muy joven. No obstante en el transcurso de su vida guardó mucho apego con su villa natal, a la que acudía cuando sus quehaceres se lo permitían. Y de hecho, cuando ejercía el periodismo, muchos de sus artículos, especialmente en ABC, los firmaba con un singular seudónimo: “Un crítico de la Alcarria”, que evidenciaba su memoria y afecto a sus raíces en Mantiel. Paseando por una de sus calles , descubrirás en la fachada de una vetusta casa, la placa conmemorativa del nacimiento de su hijo más ilustre, nacido el 16 de Febrero de 186l, siendo su padre el practicante que ayudaba a varios médicos de la comarca”.

“Muchos que le conocieron afirmaban, que Rufino Blanco fue modelo de honradez, modestia y civismo. En la actualidad al menos cinco colegios españoles llevan su nombre, y varias calles también”.

“Te añadiré que Rufino Blanco fue pedagogo, filósofo, escritor, investigador, político y periodista. No en vano llegó a dirigir el diario católico “El Universo”. También fue presidente de Asociaciones de la Prensa de España. Publicó 57 obras literarias, 40 de ellas didácticas que han tenido amplia difusión pedagógica, especialmente. Se licenció en Magisterio y obtuvo por oposición la Regencia de la Escuela Aneja de la Normal Central de Madrid”.

"Ya casado, continuando sus estudios se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, donde fue discípulo predilecto de Marcelino Menéndez y Pelayo. A principios del siglo XX, junto con unos compañeros, creó la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, antecedente de las actuales facultades universitarias de Pedagogía. A lo largo de su vida también se distinguió  en multitud de cargos docentes, políticos y periodísticos. Fue una persona de profundas convicciones religiosas y monárquico. Se le podía aplicar la frase de Pitágoras: Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

“En 1931, instaurada la II República, fue cesado de su Cátedra de Pedagogía, apenas unos meses antes de jubilarse, por desarrollar su trabajo docente sin abdicar de su fe católica”.

“Posteriormente un 3 de Octubre de 1936, a los 75 años, ya jubilado, este hombre clarividente, rector y formador del nuevo Magisterio Nacional, fue asesinado junto con su hijo, víctimas de la sinrazón represiva en la zona republicana, durante nuestra sangrienta guerra civil. Formando parte de la memoria histórica que tristemente aconteció en los primeros meses de la contienda, paralelamente a la masacre ocurrida en Paracuellos de Jarama”.

 “Recordando la paradoja de que algunas personas que participaron en esos  luctuosos acontecimientos, fueron laureados y agasajados ya en tiempos de paz y democracia, fruto de la actitud política del borrón y cuenta nueva por la reconciliación de los españoles. Pero ya en tiempos actuales se quiere revisar la Memoria Histórica con intenciones partidistas y torticeras sin reparar en el peligro de alterar la convivencia ciudadana, tratando temas que ya se habían superado por la firme voluntad de la mayor parte de los españoles, especialmente los que fraguaron la democracia que venimos disfrutando desde entonces, antepasados de los actuales dirigentes, que pusieron sus esfuerzos en superar las consecuencias de la guerra civil”.

A lo largo de nuestra entrevistan, estaba haciendo anotaciones de cuanto le iba diciendo, y en un momento de la conversación me comentaba, que muchas veces pasan desapercibidas en nuestras vidas, historias de personas cercanas a nuestro universo, sin reparar en la importancia que tengan, algunas verdaderamente dramáticas como le ocurrió a nuestro ilustre personaje, descubriendo ahora su grandeza, especialmente por tratarse de una buena persona, reconocida intelectualmente a nivel nacional e internacional.

Próxima la hora del almuerzo, decidimos dar por terminada nuestra charla, quedando agradecido de mis humildes aportaciones, sugiriéndole que, no obstante mi informe, debía cotejar con otras informaciones para más fiabilidad.

Pasadas unas semanas recibí un sobre que contenía las crónicas que el novel periodista había publicado en tres etapas semanales, manifestándome nuevamente su agradecimiento. También expresaba su alegría por la felicitación de sus superiores por el trabajo realizado. En la primera semana se publicó: Mantiel, crónica de un viaje al corazón de la Alcarria. En la segunda: Rufino Blanco, crónica de un hombre bueno y sabio que siempre trabajó por España. Y el tercero: Crónica de la verdad sobre la Memoria Histórica de España. Contada desde el 14 de Abril de 1931, fecha la instauración de la II República, y hasta finales de 1975.

Esta última crónica, ha sido muy celebrada en su periódico por lo acertada y bien documentada. Sin sectarismo, pero levantando airadas controversias, especialmente entre los que no desean recordar y reconocer acontecimientos que causaron mucha vergüenza y grandísimo dolor.

PD: Nadie piense que es justa la justicia, si no le da por entero la razón en lo que reclama. Así lo difícil que es ser justo en dar opinión y establecer razón, cuando hay personas enfrentadas, por mucho que pretendas ser justo o te esfuerces en serlo y en contentar a todos.

Y Nietzsche dejó escrito que “La forma más segura de corromper al joven, es enseñarle a apreciar más a los que piensan como él, que a los que piensan de manera diferente”.

Eugenio.  
Septiembre de 2018