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Algo sobre mí

Algo sobre mí

Empleado de banca jubilado, amante de la música y la literatura, la naturaleza y las humanidades. Nacido en Guadalajara y conocedor ferviente de la provincia. Actualmente con residencia en Madrid, después de un largo peregrinar por diversas ciudades en razón a mi profesión; que ahora con ilusión trato de vivir esta nueva aventura, pues siempre he creído que la providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.

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12 julio 2025

LA TRAGEDIA



Desplegadas sus velas, Iberia, la magnífica e histórica nave, asombro de mil hazañas por los mares del mundo, lucía su bello aparejo e imponente armazón, y una vez más ante nueva aventura empezó a deslizarse lentamente por la bahía enfilando su proa hacia el temeroso océano.

La bahía lucía coloreada de pintorescas embarcaciones y con gentes gozosas despidiendo efusivamente a los navegantes que partían, deseándoles eficaz y pronto regreso a puerto con buenas nuevas con las que alimentar sus estómagos, sueños y pasiones.

Los aleccionados marineros de la distinguida nave, confiados en su capitán y oficiales, estaban eufóricos y expectantes ante los misterios y peligros que conlleva toda aventura en la mar. Todos la afrontaban con desmesurado optimismo y empeño en que el viaje tendría un final feliz, pues en ello les iba su prestigio y credibilidad, y en sus manos estaba el destino de cuantos creyeron por el éxito de aquellos aventureros e intrépidos navegantes.

Otros, en contra, apuestan por su fracaso, advirtiéndoles de los peligros del viaje, por sus erróneas cartas de navegación y adversas previsiones del tiempo en la mar, pues negros nubarrones ya se atisbaban por lontananza, que la elemental prudencia de todo buen marinero debe ser regla de conducta antes de partir para toda aventura por los océanos.

No obstante, ellos desatendieron cuantos consejos y observaciones recibieron de los viejos lobos de mar curtidos en los océanos de la vida, continuando en la proyección de sus fantásticos sueños, para no desilusionar a los marineros que quedaban en tierra, que les vitoreaban con fervor y no menos pasión, estimulando la peligrosa aventura con lisonjas y halagos desmedidos.

Otros, los que querían seguir en un mundo de ficción, en sus cómodas poltronas, con sus silencios apostaban por el éxito de la aventura, aunque dudaban del buen fin del viaje, agradeciendo prebendas recibidas, y recordaban que a veces el silencio es la mejor respuesta, creando cierto estupor en los demás, pero nada hacían ni aportaban, solo esperaban, no querían molestar a la mano amiga.

También estaban buscando oportunidades los distraídos en sus propias aventuras, jugando a espías y policías, destruyéndose por ver cual más daño se hacía. Les perdía sus vanidades y afanes de poder. Discutían entre si son galgos o podencos, sin comprender que el destino podía devorarlos.

Asimismo había vistosas y distinguidas embarcaciones de prebostes agradecidos llegados desde los más recónditos lugares, engalanadas desde la borda a los palos, vergas, jarcias y velas, en un alarde de visible ostentación y derroche, causando la indignación y vergüenza de las demás.

Toda la marinería estaba representada en aquel abanico multicolor de la inmensa bahía, que esperaban la solución de sus problemas con el buen fin de la magna aventura de unos ilusos, pero aguerridos marineros. Todos deseaban que sus hijos siguieran viniendo al mundo con un pan bajo el brazo, en lugar de un lote de deuda que tendrían que atender en el curso de su vida por el coste de la aventura.
Muchos deseaban mantener sus privilegios sin realizar ellos mismos cambio o esfuerzo alguno, proyectando la sensación de cambiar para que todo continuara igual. Con los mismos derroches, igual ostentación y misma falta de moderación en los fastos. Languidecidos y adormecidos en el pesebre de la mano generosa.










Entre las múltiples embarcaciones, estaba una que se distinguía por sus enormes dimensiones, espartana arboladura y escasa pomposidad. Sus marineros tristes, melancólicos y escépticos ante la oscura incertidumbre y futuro de sus vidas, sólo ilusionados por ocupar un lugar donde laborar en la gran nave que se perdía ante sus ojos, navegando entre las brumas de la gélida mañana.

Y todos en general esperaban, cual peregrino a centro espiritual, que un milagro les resolviera sus problemas, con escasa confianza en sus intenciones y menos en el esfuerzo de sus cuerpos.

El capitán de la nave, estaba convencido de haber nacido para realizar grandes gestas, y nadie dudaba de que sus fines fuesen buenos, sino irrealizables, pues el falso optimismo le inducía a continuar en su empeño. Después de un tiempo de navegación no supo atisbar que las furias de Neptuno en forma de murallón de nubes con gran desarrollo vertical, fueron adquiriendo un aspecto abigarrado y caótico que se les venía encima.

El capitán y sus oficiales comprendían que estaban navegando entre la prudencia del que no quiere desatar el pánico y el realismo del que ve la situación tal como es, creando desasosiego entre la marinería ante la falta de capacidad de resolución y valía para afrontar los peligros que acechaba una mar revuelta, momentos en los que se prueba el temple de los héroes, no vacilando ante la misión encomendada y estar a la altura de las circunstancias, pues sobre una mar en calma cualquier marinero sale airoso.

El cielo empezó a oscurecer y con aspecto amenazante, lo que parecía un fuerte temporal terminó en grado de galerna, poniendo en serio aprieto a la nave, que quedaba a merced del fuerte oleaje siendo empujada hacia la costa de la adversidad. Los gobernantes de la formidable embarcación observaron con inquietud la gravedad de la situación y prestos se pusieron a pedir socorro en todas las formas, maldiciendo su destino y culpando a todos de su desgraciada situación.

Cuando llegaron los auxilios la nave estaba medio desarbolada y a la deriva, y durante mucho tiempo se dejaron sentir las lamentaciones y en las almas de todos los marineros quedó la huella de aquella frustrada aventura.

Pasado el tiempo la gran nave aún se repone de los estragos sufridos en aquella monumental tragedia, y en la inmensa bahía todos esperan, pasmados y horrorizados unos, complacientes e indolentes otros; y los que la dirigían, aturdidos y atolondrados soñando con nuevas aventuras que mejoren sus hazañas en el tumultuoso océano, y les permita recuperar la confianza y credibilidad perdidas, y revivir los días de gloria a los que estaba acostumbrada la magnífica nave.

Dicen que la civilización es el progreso histórico del hombre desde el estado de salvajismo a la perfección del ser civilizado. Pero Rousseau ya expresó sus ideas contrarias a la civilización, exaltando el buen salvaje y el estado natural de la humanidad, haciendo responsable a la civilización de la regresión moral de los pueblos.

También escribía Indro Montanelli, en su Historia de Roma: “Que como todos los grandes imperios, el romano, no fue abatido por el enemigo exterior, sino roído por sus males internos”.

julio 2025

Eugenio

10 abril 2016

REFLEXIONES MARINERAS




Iberia, la gran nave que ha surcado los procelosos océanos de la vida consiguiendo gestas inolvidables, a pesar de los vendavales y galernas que ha sufrido en el transcurso de su navegación a lo largo de su historia. Ahora se encuentra fondeada en puerto a la espera de nuevos tripulantes que intentan dirigir la formidable embarcación.

Se prestan nuevos tripulantes para dirigirla, osados capitanes, aspirantes que la quieren gobernar convencidos de estar bien preparados para revivir nuevos días de gloria; pero algunos más bien parecen ambiciosos grumetes, poco aventajados para llevar a buen puerto la gran nave. Su ambición supera los conocimientos para rolar por los océanos. Escasos conocedores de la mar bravía, se disputan poner la nave a prueba desplegando su extraordinario velamen y navegar de nuevo por los océanos hacia desconocidos horizontes.

Algunos son destacados predicadores en soflamas a las masas marineras. Siervos fieles de poderes enigmáticos. Teatreros e ilusionistas de tornadizos principios. Otros brillan por su dudosa honestidad.

Gran riesgo corre la numerosa marinería que tiene esperanza en su destino, pero incertidumbre en sus tripulantes; afligidos sus corazones al dudar de la noble naturaleza de las promesas de los capitanes aspirantes, pues se vislumbra mucho afán de poder y gloria, que no les deja ver los borrascosos nubarrones que se atisban en lontananza.

La marinería no olvida  los estragos sufridos en su pasado reciente, por galernas y vendavales huracanados, y la dudosa navegación de sus tripulantes que afectaron seriamente  las cuadernas de  la nave, tanto a babor como a estribor  quedando desarbolada y escorada en los arrecifes de la adversidad.

Padecimientos hubo para reparar la histórica nave y volver a navegar normalmente rumbo a proa en mar abierto, con el afán por conseguir que sus hazañas no decayeran, proeza conseguida con grandes esfuerzos y la esperanza de mejorar su destino.

Cualquiera puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribirla. ¿Dónde está ese gran hombre?

Madrid, Abril 2016       Eugenio                


29 febrero 2016

MI PATRIA




Es una fría mañana de invierno, ideal para estar en casa al abrigo de la mesa camilla, leyendo un libro, entrar en el ordenador para ver los emails que envían los amigos y  oír música en mí compact disc.

Decido lo último, y escojo un CD que hacía tiempo no escuchaba.

Se trata de un conjunto de seis poemas sinfónicos, que se representa también en seis movimientos. El autor concibió su obra en la ciudad sueca de Gótebor, donde tenía un trabajo cómodo y bien remunerado; pero su corazón sentía la nostalgia de su Bohemia natal, en la República Checa. Soñaba al recordar las colinas verdes, las danzas campesinas y con los atardeceres en los pueblos de su tierra.

Transcurría el año 1874, época en que Europa hervía, viendo nacer nuevos estados modernos sobre las cenizas de antiguos imperios. La música se puso al servicio del ideal patriótico de los ciudadanos, y el nacionalismo musical se extendió sustentándose en las raíces del rico folclore de los pueblos.

El gran compositor Checo Bedrich Smetana, se dejó incendiar por las corrientes imperantes y escribió la inmortal serie descrita anteriormente, que tituló Mi Patria, cuyo emocionado título lo dice todo, el lugar en que nació y que tanto añoraba desde aquellas lejanas tierras de Suecia.

El primer poema llamado Vysehrad, describe la ciudad medieval de ese nombre, que se eleva en una colina cercana a Praga, que seguro recordareis los que habéis viajado a esa ciudad. La música comienza con el sonido del arpa, que describe la voz del viejo poeta Lumir, que cuenta la historia del legendario lugar, sede de los príncipes de Bohemia. Expresa sus paisajes, sus fiestas y batallas, y en el rico segundo movimiento describe el río Moldava que avanza serenamente por prados y entre grandes bosques.

Smetana detalla con insuperable maestría musical el curso completo del río. Al principio, el agua se mueve, rápida y juguetona, cerca del manantial. Después que se va ensanchando hasta las grandes llanuras de Bohemia. Existen momentos de la obra en que la música se agita al compás de los rápidos. Y el río resplandece al pasar ante los muros de Vysehrad. También describe con un bello pasaje musical, la historia de Sárka, una amazona del legendario castillo de Devin, cercano a Praga, referido a su desdichado amor con el caballero Ctirad, muerto por las amazonas cuando dormía.

Tras la dulzura inicial, la música describe el paisaje en todas sus manifestaciones, durante todo el recorrido del río Moldava. La obra resplandece por el apasionado dibujo musical que Smetana concibió como la más hermosa declaración de amor a su patria.

Escuchada la música de Smetana vuelvo a la realidad de mi Patria llamada España, con preocupación y tristeza en estos momentos de tribulación  y de incertidumbre sobre nuestro futuro: Intentos de fractura territorial; corrupción escandalosa; preocupante desempleo; paulatino deterioro de los valores cívicos; indignante sectarismo sobre la triste memoria histórica, alterando la reconciliación ciudadana; acción poco edificante de los políticos que están a la greña, etc. Y tengo la impresión que los próximos gobernantes están mercadeando sobre nuestro futuro, en una lucha partidista por el poder más que por el bien de los ciudadanos. Parece un festival de vanidades y egoísmos personales poco edificantes.

Entiendo que el pasado es apasionante y la historia es el ama de la llave que nos abre paso al mundo de los orígenes y al porqué de los acontecimientos posteriores. Lo dice Cervantes en su obra inmortal El Quijote: “La historia es testigo de lo pasado, aviso de lo presente y advertencia de lo porvenir”. Es verdad que las ideas mueven el mundo, y también lo es el cambio de mentalidad de las personas, para bien o para mal.

Es un proceso generalmente largo, que en los últimos tiempos se ha acelerado influido por varios factores; en particular el orden político que está evolucionando la vida de los países. También por la importante influencia de la crisis económica, y muy especialmente por la corrupción extendida a todos los niveles en las clases dirigentes, en particular en nuestra Patria que está envenenando la convivencia de la sociedad.

Se observa que es muy significativa la evolución de cierta clase política emergente, con planteamientos que rozan la utopía y la demagogia, con serios matices prepotentes y chulescos, poseídos de un afán desmedido de subvertir todo lo establecido. Discuten sobre la necesidad de erradicar lo que llaman castas o antigua política, pero para imponer otra especie de casta más moderna, que persigue modelos de incomprensible o dudosa aplicación.

Veremos el futuro de estos ambiciosos aspirantes a gobernantes de la nación, que se erigen en guardianes de la libertad y la felicidad pública. El tiempo será el que les juzgue si son respetables sus hechos y cumplidas las promesas de las que alardean; pues el tiempo es el único que fragua la reputación de las personas, y hace respetable sus promesas con hechos evidentes.  

Parece indudable que la mejora de la situación política está supeditada a un cambio radical de la actitud ética. Todo lo que hay de mal y desenfreno en el presente se puede atribuir a la educación corrompida del pueblo y de sus dirigentes, por obra del poder.

Desde hace tiempo venimos viendo, en muchos de los que  controlan los resortes del gobierno de España, que no obran con mucha previsión, ni tienen una vida de moderación y de justicia, y ponen su ambición en beneficio propio y detrimento de los demás, en lugar de transmitir a sus descendientes un país feliz y dejar un recuerdo inmortal de su virtud.

También es justo decir que nuestra Patria tiene ciudadanos mejores, que los hay, pero parecen desaparecidos, ocultos entre la mala hierba, como el buen trigo entre la cizaña. Desgraciadamente la naturaleza tiene la facultad de hacer peores a muchos de los que están en el poder. Ahora se dice que el pueblo ha inducido con su voto diversos modelos para aplicar pactos en la formación de gobierno. Difícil de argumentar seriamente, pues lo analizan de forma sectaria los que aspiran al poder. Toman nuestro voto subastándolo a su libre albedrío, y actúan bajo el imperio de su propia ambición y del partido que les sustenta.

Pero observo que los que anhelan el poder, aunque gocen de buena fama, cuando se topan con él y lo ocupan, no se diferencian de los que ya lo ocuparon, sino que, como es propio de quienes están afectados por las mismas pasiones humanas, emprenderán idénticas acciones, se abandonarán a errores  parecidos y, finalmente, caerán en desgracias idénticas de las que venimos padeciendo los ciudadanos.

Los que ahora quieren gobernar no parece que sepan aclararnos cómo nos van a liberar de los males presentes y alegrarnos el futuro. Entiendo que nada se puede conseguir sin persuadir a los ciudadanos con sentido común y no contar con medios realistas, y sin confundir con imprevisibles novedades de dudosa realización, que nos hagan recordar el cuento de la lechera.

Quieren aplicar nuevas formas políticas e ideales contradictorios, porque así son algunos de  los partidos que quieren llevar a cabo la acción de gobierno, dando prioridad a sus propias ambiciones  para alcanzar al poder, más que el deseo del bien común de todos los españoles.    

Bien es cierto que a la lamentable situación actual, se ha llegado, especialmente,  por la codicia de gente golfa, que han corrompido las instituciones, uno de los principales problemas a erradicar, ya que los gobernantes hasta ahora no han sabido controlar a quienes encaminaban sus acciones por caminos equivocados de mísera moral.

Pero intentando no caer en el pesimismo absoluto, aunque parezca una utopía, deseo pensar que a partir de ahora quienes nos gobiernen cultiven destacadas virtudes, eviten los vicios padecidos y promuevan razones éticas que deben presidir los actos de todo buen gobernante; poniendo medios para corregir la corrupción, aplicando la sensatez y el sentido común para el engrandecimiento de nuestra Patria, y mejora de la convivencia ciudadana. Impulsando políticas soportables  para que la honradez sea el principal motivo de la acción de gobierno.

Alguien dijo: “Que el poder solo sabe acallar con sangre lo que él mismo incuba, y que el pueblo se alza contra los impuestos que hunden el país, y ante las injusticias de sus gobernantes. Que el hambre crece entre los ciudadanos y el aire se envenena. Se sufren mentiras e injusticias, y al final se atacan los fundamentos inconmovibles del Estado”.

El filósofo Tales de Mileto escribió: “Que lo más constante es la esperanza del ser humano, que permanece en él después de que lo ha perdido todo; y lo mejor de todo es la virtud, porque sin ella no existiría nada bueno; y que la necesidad de las cosas es por lo que las personas se enfrentan a todos los peligros de la vida”.

Febrero de 2016                                            Eugenio

 

14 julio 2015

Reflexiones


Octavio y Felipe eran buenos amigos desde un día que coincidieron en el centro de mayores de su barrio.

El primero, extremeño de adopción, vivía en Guadalajara, ciudad a la que amaba desde que hace muchos años llegó a trabajar a una fábrica del polígono industrial del Henares. Era natural de la villa de Barcarrota, en los Llanos Olivenza, de la provincia de Badajoz. Buscando nuevos horizontes recaló en la ciudad alcarreña, donde se enamoró, se casó y tuvo una hija. Actualmente viudo vive con ella y su marido; estos tuvieron un hijo que se llama Cesar. Octavio en ocasiones realiza excursiones con su nieto por la provincia, de la que es ferviente admirador.

Felipe, nacido en Sigüenza, es persona íntegra de buenos principios y como se dice, tiene buena química con su amigo Octavio, pero polémico cuando tratan de temas políticos, pues como jubilados que son tratan de solucionar los problemas del mundo, presumiendo de la sabiduría acumulada por los años que llevan a sus espaldas. 

En el momento actual estaban desconcertados por los cambios que se iban desarrollando en nuestro país, y especialmente con motivo de las últimas elecciones celebradas para constituir comunidades y ayuntamientos.

Una soleada mañana del mes de Junio se habían citado en los jardines de la Concordia, y sentados frente a una bonita fuente situada en el centro de la avenida que lleva hasta el barrio de San Roque, les gratificaba el frescor que despedían los surtidores de agua que se elevaban hacia el cielo. Era su lugar predilecto en la época de calores veraniegos.

Inició la charla Octavio, ponderando lo bien que se estaba en aquel lugar, al tiempo de decir a su amigo: -¿Qué te parece Felipe cuanto está pasando con motivo de las últimas elecciones? 

Contestó Felipe: -Pues qué quieres qué te diga, los políticos son como los grandes amantes, su amor es ingenioso, su ternura creativa, las ideas de rica imaginación para conseguir sus fines son infinitas, y posibilitan signos de presencia continua. Los que están fuera del poder aluden, para justificar sus altisonantes discursos, a una patria y un gobierno con señales evidentes de decadencia y corrupción; y en cierta forma no les falta la razón, pero olvidan la historia de cuando ellos estaban gobernando.

-Nuestros políticos tratan de obviar sus antiguas bellaquerías que acabaron provocando infortunio y mucho descontento en este sufrido pueblo, con un cinismo amargo en muchos de estos personajes de entonces, terminando entre rejas más de uno, y provocando entre los ciudadanos un cierto humor sarcástico y sobretodo desilusión. Muchos resbalaron por la pendiente del vicio, y su picaresca no ha tenido fin hasta tiempos recientes, ya que buenos entrenadores tuvieron, de los que salieron alumnos aventajados.

Octavio, que impaciente estaba por aportar sus impresiones, empezó diciendo: -También los hay que suelen indignarse de la injusticia ajena, cuando ellos mismos llegan a pecar más de lo que se pueda imaginar en toda la historia de la picaresca española. Destacan de codicia insaciable, tienen hambre canina por amasar fortuna, y no cesan hasta que en algún momento les pillan, y entonces, con cierto cinismo se les disculpa, con la excusa de que siempre ha sido así. Por otro lado, la justicia confunde a los ciudadanos en la aplicación de la Ley, por la lentitud en aplicarse y en ocasiones provocando la sensación de que no castiga lo malo. Del mal uso de la justicia el malvado ha perdido su temor a ella, librándose en ocasiones de la merecida prisión.

-Muchos han provocado que se murmure de ellos y se sospeche por toda la vileza en que se les ha visto embarrados. No pueden presumir de haber realizado buenas obras, pues más bien parecían aves de rapiña, con mucha afición a las vanidades en los asuntos mundanos, dejando a un lado el interés del que presumieron hacia los ciudadanos, pues con malos principios es imposible tener buenos fines.

Estaban los dos hombres en su entretenida charla de buenos amigos, disfrutando de aquella soleada mañana, y haciendo una pausa en los temas que estaban tratando, Octavio sintiendo cierto atisbo de nostalgia, se dirigió a su amigo: -Amigo mío, el tiempo corre y todas las cosas mundanas van tras él. Cada día que alborea cosas nuevas aparecen y amanecemos siempre más viejos y cercanos a la muerte, cosa que algunos no quieren comprender, pues ciegos están de sus pasiones y locos en sueños de poder.

Fidel le contestó: -En referencia a los pactos, creo entender que, así como la mujer que dice querer a dos hombres a ambos los engaña, de ella no se puede tener confianza. Eso mismo se puede aplicar a nuestros políticos y creo que está ocurriendo con todo lo referente a sus pactos. Y ya me contarás Octavio, el porqué de tanta quimera a la que estamos asistiendo en los últimos tiempos, pues también es cierto, querido amigo, que cuando el dinero no alcanza para cubrir las necesidades que nos hemos impuesto, todo se torna en descontento y greña, y los ciudadanos están a la caza de culpables, atribuyendo sus males a los que les gobiernan, y se echan en manos de aquellos que les prometen solución a sus problemas, sin reparar en las argucias de los seductores, que aprovechan la ocasión del desconsuelo humano para “pescar en río revuelto y medrar en beneficio propio”.

-Entiendo que ahora afloran quienes prometen lo que quizás no puedan cumplir, que intentan convencer engañando o cuando menos confundiendo a la gente, vendiendo sueños con tal de alcanzar el poder. Muchas promesas quedarán en palabras y no en las obras que prometían garantizar, quedando solo vanagloria y dejando una deuda en cumplir al servicio de los ciudadanos. Estos fingidos y arrogantes salvadores de patrias, que hacen creer que las cosas se solucionan de la noche a la mañana con poco esfuerzo, regalando derechos y ocultando obligaciones. Muchos quedarán prendados de fáciles logros, pero solo con esfuerzo se consigue prosperar y sacar un país adelante; pues acontece con frecuencia que al principio la gente no aprecia el engaño, pero pasado el tiempo descubra las verdaderas intenciones de quienes les regalaron los oídos con mucha esperanza e ilusiones de futuro.

Esperando estaba Octavio para tomar su palabra, y de esta forma dijo: --Llevas mucha razón Felipe, pero no se repara en los que prometen mejorar las cosas, pues suele suceder, pasado el tiempo, que todo siga igual o peor de lo que había. Que no es tan fácil recomponer lo que en mucho tiempo mal estaba. Aunque tenemos que reconocer, que entre los que quieren el poder hay gente joven y bien preparada con la ilusión de cambiar muchas cosas; y especialmente las actitudes humanas, que son muchos los males que aquejan a nuestra sociedad, donde la razón, el entendimiento y la honradez vienen fallando.

-Es propio del hambriento de poder no reparar en las formas y en los medios para conseguirlo, y así estamos viendo las cosas que están pasando y las que seguiremos viviendo, y esto traducido en hechos lo veremos en nuestros bolsillos, pues con tanto cambio que se pretende hacer, nos pueden acuciar con más impuestos, ya que van a ser muchos nuevos actores a comer de un mismo plato, y no repararán en gastos para satisfacer a las mesnadas que los han apoyado. No dudo que harán el bien a los menesterosos y beneficiándose de paso asimismo, práctica muy habitual usada desde hace tiempo, que muchos, mucho han trincado, y pocos, poco han devuelto.

-Dicen que vienen para perseguir a ricos y poderosos, pues les acusan de no poner arreglo en reparar injusticias y no atender a los más necesitados. Publican buenos deseos en rectificar los desmanes habidos, pero posiblemente veremos repetirse la historia, ya que al final la codicia a todos se extiende y todo volverá a ser lo mismo: los pobres iguales o más pobres, y los ricos más ricos. Harán las obras que las circunstancias les permitan, que no siempre serán las que prometieron para alcanzar el poder. Así viene siendo en todo tiempo de la gobernanza humana. Es cierto que hay buenas personas que se emplean en hacer el bien y su labor es silenciada por otros que se empeñan en hacer ver lo contrario, con flaco servicio a los ciudadanos.

Confuso y pensativo estaba Felipe, escuchando atentamente los pensamientos de Octavio, pero reaccionando dijo: -mucho de cierto en cuanto dices, y son variadas las opiniones, que un cúmulo de cosas mal hechas se deben de reparar, especialmente en lo referente a la corrupción, que ha dado lugar a reacciones de peligrosa radicalidad; con mucho riesgo para la normal convivencia y el peligro de perder lo positivo conseguido. Que en casi todo hay vicio, pero lo importante es saber contenerlo o corregirlo. Pues entiendo ha fallado: “controlar hasta el controlador”. 

-No obstante, esperemos que la Divina Providencia inspire a las personas que nos gobiernen en el futuro para evitar males mayores y desdichas no deseadas. Que impere el optimismo perdido, pues mal vamos si un pueblo pierde su alegría e ilusión por el futuro, pues como dicen por la Alcarria: “mejor será tirar al Tajo a los políticos, que poner en riesgo nuestras esperanzas”. Y también quiero recordar que: “cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”.

-Muchos estamos deseando que se arreglen las cosas, especialmente en lo referido al tema de la corrupción, enfermedad extendida como una pandemia en todos los niveles del Estado. Anhelando que el virus maligno de donde proceden los problemas se erradique totalmente, ya que un fuego mal apagado puede reavivarse con un simple soplo de viento.

Era mediodía de la soleada mañana, cuando Felipe sugirió terminar la conversación que estaban manteniendo los dos buenos amigos, y finalizó su charla diciendo: -solo me resta comentar aquello que con frecuencia se dice: “Mal haga Dios a quien mal haga su oficio”. Que una buena limpieza del modo de vida es lo que hace falta, mostrando actitudes honrosas a cara descubierta y sin engañar a nadie, que mucho farsante se ha visto en el devenir de los tiempos.

Ahora se tenía que marchar a realizar algunas labores de atenciones sociales, “en favor de sus gentes”, como solía decir. Era persona alegre, generosa y comprometida por hacer el bien. En los últimos tiempos su ánimo se había deteriorado, y tenía ciertas reservas de las cosas mundanas, acercándose más a todo aquello de ámbito espiritual, volcando su sensibilidad por el dolor ajeno; así pues había decidido colaborar en los asuntos humanitarios de la Iglesia Católica: “atenciones a los más necesitados de la ciudad, llevándoles en invierno comida caliente, colaborando en los centros de acogida y otros asuntos que requiriesen su colaboración”.

Pero por costumbre tenían, al final de sus encuentros, tomarse unas copas del rico vino de la comarca de Mondéjar, en un bar próximo al parque, brindando por su amistad y por un mundo mejor. Después se despidieron felices por el rato que habían disfrutado juntos en aquel agradable lugar.

Madrid, Julio 2015 Eugenio


24 junio 2013

SOÑANDO CON LA MUSICA Y POR UN MUNDO MEJOR




Los tres amigos, Rodrigo, Alarico y Leovigildo, habían enriquecido su amistad por la afinidad que sentían por la música, y entendían que su interacción social les proporcionaba estados de ánimo gratamente satisfactorios; intercambiando opiniones y conocimientos, compartiendo experiencias y relatos de vivencias personales, y narraciones de acontecimientos pasados, fortalecían la memoria que a sus edades empezaban a flojear, evitando el aislamiento social tan penoso para la salud, y fomentando la socialización con otros compañeros en los espectáculos musicales a los que asistían, estimulaban sus conocimientos en ésta y otras materias, en un amplio panorama de culturas personales altamente gratificantes.

Eran conscientes de que se estaban encontrando cara a cara con el irremediable destino del envejecimiento, pero instintivamente superaban sus limitaciones, aceptando como algo natural del ser humano el hecho de hacerse mayores.

Los tres amigos no reparan en solventar cualquier inconveniente para asistir a algún evento musical, y ahora se les presentaba la ocasión de disfrutar de un concierto especial que se iba a celebrar en el Teatro Buero Vallejo de Guadalajara. La representación de una selección de las divinas obras de Mozart, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, dirigida por su Director Carlos Kalmar, a la que seguían habitualmente en los ensayos que se realizan  determinados jueves del año  en el Teatro Monumental de Madrid.

Ahora finalizada la temporada, en su tournée por diversas ciudades del país, recalaban en la ciudad alcarreña ofreciendo un espectáculo extraordinario para deleite de los ciudadanos guadalajareños, contribuyendo la referida orquesta, reconocida y admirada a nivel nacional e internacional, a la difusión de la cultura musical al público en general y a los niños y jóvenes en particular. 

No lo pensaron mucho y a primera hora de la mañana del sábado que se celebraba el espectáculo, salieron en automóvil desde Madrid rumbo a Guadalajara, donde tenían proyectado visitar algunos monumentos que desconocían, degustar en el almuerzo las delicias de la gastronomía alcarreña y por la tarde asistir al concierto que motivaba el viaje.

Durante su viaje a la ciudad fueron disfrutando de un día espléndido de sol radiante, Rodrigo, persona curtida en los temas musicales, inició la conversación ponderando el magnífico espectáculo que iban a asistir. También manifestaba serias dudas sobre la continuidad de la gran orquesta, pues las enormes medidas restrictivas de los gobernantes tenían en el punto de mira la posible privatización, pudiendo suponer dificultades para la continuación de sus actividades.

No podía ocultar su preocupación y enfado, diciendo:

-Economizan en cultura pero no en sus fastos, pues parece ser que no están entre las prioridades de nuestros gobernantes potenciar los valores  musicales, principalmente les mueve sus propios intereses y los del partido, y tienden a plasmar sus deseos en delirios de grandeza, mediante estructuras megalómanas con un estímulo derrochador. Se gastan cantidades inmensas de dinero público en edificios faraónicos para acomodarlos a su conveniencia cueste lo que cueste con un desmedido afán fantasioso.

-Se rodean de privilegios desde los más simples, como subvencionarse comidas, las bebidas y hasta los cafés, significándose al viajar como reyezuelos, y no reparando en gastos con suntuosos despachos millonarios; indolentes de lo que pasa con las miserias de sus cercanías, donde miles de familias viven al borde de la pobreza. A muchos les ciega la arrogancia de creerse pertenecer a una casta situada por encima del común de los mortales, en los últimos tiempos  desprestigiados por sus propios comportamientos, incapaces de regenerarse por el camino de la humildad y la sencillez.

Leovigildo que había escuchado atentamente a su amigo, le relevó en la conversación con el siguiente pensamiento:

-El sistema que los partidos políticos ejercen  sobre la vida de los ciudadanos es insultante, prefieren casi la destrucción del Estado que el recorte de sus privilegios. Han conseguido una partitocracia asfixiante, con sus listas cerradas a nivel central, en autonomías y diputaciones, olvidando intencionadamente la necesaria regeneración que los ciudadanos les exigen.

-No me negareis que en este país hemos vivido en un estado de irrealidad, rozando el delirio, en particular en la esfera pública, estimulado por la clase política y por otros corifeos alrededor del poder, que se contagió al resto de los ciudadanos. Nos hacían ver que estábamos en una situación privilegiada, en fin, que a nosotros no nos afectaba en nada los nubarrones que se avistaban por el horizonte, y cegados estuvieron para no ver la galerna que se avecinaba, cuando otros países se aprestaron a corregir los problemas.

-Nos vendieron un país folklórico con fuegos artificiales y grandes acontecimientos, con un despliegue de lujo indecente por unos administradores poco austeros y escasamente rigurosos, destacando en el despilfarro de lo superfluo y logrando una corrupción a nivel general que envolvía en un mismo saco a políticos, empresarios y sindicatos. Ejemplo claro lo tenemos en lo que ha sucedido en casi todas las cajas de ahorro, a más gloria de los políticos que metieron en ellas sus narices junto con sus amigotes actuando como unos golfos.

Alarico que conducía su flamante nuevo automóvil, observando la animosidad de espíritu de sus amigos, no quiso ser menos en manifestar su particular opinión sobre las cosas que pasan en nuestra querida Patria, sin perder de vista la carretera, que cerca estaban de su destino, les dijo:

-¡Qué paz social pueden asegurar nuestros gobernantes si no dejamos de ser el país desarrollado con más paro de Europa y con un sector público hipertrofiado que se consume en subvenciones millonarias! Duplicidad de las administraciones, imposibilidad de poder soportar 17 parlamentos y sus respectivos gobiernos sobredimensionados de cargos y organismos duplicados en competencia con el Gobierno Central, multitud de empresas públicas ineficaces y miles de asesores puestos a dedo, cobrando elevados sueldos, y políticos en general de todo color manteniendo prebendas al margen de la precaria situación de una gran parte de los ciudadanos.

-No creo exagerar, pues me limito a transmitir lo que se está observando por todas las ciudades y pueblos, que los ánimos están turbados y las gentes abocan al acoso y derribo. Todo se agranda y magnifica. La desesperación de algunos, y el descontento y la crispación en general están minando las ilusiones y esperanzas de un Pueblo que ha demostrado ser pacífico hasta ahora, pero que se ven impotentes ante tantas invasiones de sus derechos, engaños de las organizaciones financieras como las famosas “preferentes”, los casos dramáticos de los desahucios, etc.

-En este río revuelto, unos y otros desde distintas posiciones actuaron de forma patética e irresponsable, obviando la realidad de que eran momentos de aplicar sensatez y sentido común para reconducir el rumbo de esta gran nave que se llama España, antes de verla a la deriva y varada en los confines de la tragedia, ya que todos tendríamos mucho que perder y con un difícil retorno a feliz puerto. Dejémonos de personalismos egoístas y espurios fines partidistas. ¡Que se dejen de cuentos  y farsas! Que actúen dando ejemplo a los ciudadanos actuando con extrema honradez, sincera seriedad y sencillez. Que todos juntos nos impliquemos en remar en una misma dirección, adoptando la mejor actitud positiva y constructiva a favor de nuestro País, y  sobre nuestros políticos no dejándonos embaucar con sus cantos de sirena, analizando seriamente sus promesas electorales, frecuentemente incumplidas.

-Por último, que ya estamos llegando a nuestro destino, quiero confesaros que yo tengo un sueño: Que todos en nuestro País seamos iguales ante la Ley. Que la democracia que tenemos desde hace 35 años vea al fin la luz de erradicar la escalada de casos corruptos que ha padecido desde sus principios, gozando los culpables de impunidad en muchos casos, sin que hayan devuelto el montante económico de su delito. Que las leyes se hagan cumplir sin ser burladas por quienes más tienen que cumplirlas. Que el sentido común y la razón se imponga ante el bien de los ciudadanos, sin ser ultrajado por el bien de unos pocos. Que este País goce de pleno empleo. Que desaparezca el afán desmedido de los nacionalismos por romper en pedazos España y por ende la convivencia de los pueblos que la componen.

-En fin, otras cosas más diría que mi sueño es muy extenso, pero entiendo que todo es una utopía, pues no deja de ser un sueño. Pero quiero recordar una frase del escritor romano Polibio: “No hay testigo más terrible ni acusador más implacable que la conciencia que mora en el seno de cada hombre”

Ya en la lejanía se divisaba la ciudad como desparramada sobre una suave vertiente,  extendida hacia la fértil vega del Río Henares. Tomaron la dirección donde estaba situado el famoso Palacio del Infantado, cuya fachada es una de las mejores de los palacios renacentistas españoles. Emblemático monumento de la capital alcarreña, que alberga también el Museo Provincial de Guadalajara, con su importante Archivo Histórico, distribuido en tres secciones: Bellas Artes, Etnografía y Arqueología.

Pasaron la mañana en la visita monumental y después se trasladaron a un distinguido restaurante a degustar un menú muy demandado por los visitantes: cordero asado, regado con buen vino de la comarca de Mondéjar, y de postre los deliciosos bizcochos borrachos.

Después pensaron que lo mejor sería dar un largo paseo por las calles de la ciudad hasta llegar a los Jardines de la Concordia, y siguiendo por el Barrio de San Roque,  repostar en su bonito parque, aprovechando para descansar y degustar un cafetito.

En su programa de visitas, pues les quedaba tiempo, antes de la representación musical, pudieron visitar el Panteón de la Duquesa de Sevillano, mausoleo de sorprendente belleza, con una cúpula impresionante. Este monumento, muy representativo de Guadalajara, también deja sorprendido al visitante al contemplar la maravilla realizada en su interior.

Quedaron admirados por la visita y los tres amigos pronto se encaminaron para disfrutar con el espectáculo musical que se iba representar, una vez más con ilusión renovada, olvidando toda pesadumbre comentada en el viaje, pues ya en una ocasión Rodrigo comentó la famosa frase de Pushkin, máximo exponente de la literatura rusa: “De entre las delicias de la vida, solo el amor le cede la música la plaza, más el amor también es armonía….”

Eugenio

Junio de 2013

08 junio 2012

¡¡AÚPA, DEPORTIVO GUADALAJARA!!




            -A mi yerno Luismi, amante de los faros del mundo y del futbol en particular-                                                                              
                                                      

Sí, aúpa Club Deportivo Guadalajara de futbol. Lo dice uno, lo confieso, al que no le causaba demasiada emoción este deporte que tanto entusiasmo provoca a infinidad de personas en el mundo. Siento destacado interés por los encuentros deportivos en los que intervienen los conjuntos nacionales, porque además es apasionante observar la confraternidad de los hombres y mujeres de las diversas regiones de España ostentando con orgullo los colores de la enseña nacional, vitoreando a nuestros deportistas y coreando a nuestro País sin ningún rubor.

Desde hace cierto tiempo vengo elevando el listón de mi afición, desde que los equipos deportivos que representan a mi querida Guadalajara han llegado a destacados niveles de estimación nacional, especialmente el futbol, considerado el deporte estrella, en el que viene destacando progresivamente desde hace unas temporadas, no obstante la modestia de la pequeña capital de provincia que representa.

Pero el entusiasmo, bravura, afán de superación y la mucha inteligencia que han puesto los componentes del equipo, su entrenador Terrazas y el club en general, como corresponde a la identidad de las gentes alcarreñas, han conseguido situar su estandarte deportivo a nivel de las grandes ciudades españolas. Un humilde club de futbol, que olvidando sus complejos, listo para competir en los torneos que organizaba la Federación Castellana, inició su andadura a principios del año 1.947, en esa temporada 1947/48 bajo el nombre de Club Deportivo Guadalajara y vistiendo los jugadores con atuendo formado por camisa morada y pantalón blanco, instalándose en sus comienzos en el antiguo Campo del Productor, situado al final del Paseo de las Cruces, al extremo oeste de la ciudad, desapareciendo años después por la fuerte expansión urbanística. Fue campeón de la liga Aficionados de Castilla, ascendiendo a Tercera División al término de la temporada 1948/49.

Después sufrió profundos altibajos debidos fundamentalmente a problemas económicos, alternando diversas temporadas, entre el Grupo Regional y la Tercera División.

Superando aciagas etapas, en la temporada 1967/68 el Club vuelve a estar preparado para competir, disponiendo ya de un flamante campo de futbol municipal, llamado popularmente Campo del Henares, próximo a la zona de expansión industrial de la capital, posteriormente denominado Pedro Escartín, y lo hace de nuevo en Tercera División, pero descendiendo finalmente a la categoría Regional.

Nuevamente, como si ese fuera su triste destino, en un largo peregrinaje entre las referidas categorías: Regional y Tercera División Nacional, en la década de los noventa comienza a vislumbrarse nuevas perspectivas para el Club, disputando sucesivas promociones a la Segunda División B, debutando finalmente en esta categoría en la campaña 2007/8; y en la correspondiente a 2010/11, una de las más importantes de su historia, conseguir el sueño de ascender a la categoría especial de la Segunda División A, llamada también Liga Adelante.

Categoría en la que continuará en la próxima temporada, después de haber conseguido una clasificación honrosa, considerando que ha tenido que batirse con equipos de mucha solera, la mayoría procedentes de la Primera División.

Los ciudadanos alcarreños se han volcado con un equipo que se lo ha merecido y se sienten orgullosos, especialmente porque nuestros muchachos han peleado con coraje y voluntad de ganar, dejándose la piel en el campo, realizando en muchas ocasiones toda una sinfonía de deportividad y buen futbol. Demostrado que con empeño, trabajo e ilusión se puede conseguir todo sueño por muy difícil que éste sea.

Han conseguido de la apasionada afición alegría desbordante, y que pueda soñar en las grandes glorias que este Deportivo Guadalajara le pueda deparar y que sienta una misteriosa fuerza interior que le anime a no caer en el pesimismo por los problemas que acechan sin compasión en el devenir de los acontecimientos personales, y gozar con el orgullo de haber paseado la bandera de nuestra ciudad a través de España, dando a conocer que  en ciudades pequeñas también se puede hacer buen futbol y deportes en general.

“Patria es amor, es entusiasmo, es gloria, es el aliento de la vida humana, la constante visión de la memoria, el sueño de la noche y la mañana”. Autor desconocido.

Madrid, 6 de Junio del 2012

Eugenio


01 junio 2012

INDIGNADOS EN EL CORAZON


INDIGNADOS EN EL CORAZON




En mi último viaje por tierras de Andalucía, estaba una mañana sentado en el banco de un jardín de la zona del Aljarafe sevillano, al resguardo del tórrido sol que en esas fechas abrasaba el cuerpo y hasta el alma. Reparé en dos jóvenes jardineros, una dama y un varón, que por su aparente juventud y semblante representaban no más de veinticinco años.

Estuve un rato observando la diligencia con que realizaban su cometido en el mantenimiento y conservación de los bellos jardines que me rodeaban. Pensaba en el feliz deleite de los que nos place disfrutar de la naturaleza. También en el salario que percibirían por tan honesto trabajo y sentí la curiosidad de conocer algo de sus vidas cuando se acercaron cerca de donde yo me encontraba.

De su porte y de cuanto hablaban entre ellos deduje se trataba de jóvenes cultos y bien formados, más allá del trabajo que realizaban. Efectivamente no desilusioné a mi atrevida curiosidad, cuando entablé conversación con ellos, que no rehusaron, pues entendí deseaban manifestar cierto descontento con la sociedad en que vivían y por el oficio que obligados estaban a representar, pues pensaban no les correspondía ejercer, por muy honesto que éste fuera. Se trataba de licenciados en Filología Inglesa, ella, y su compañero en Derecho, con remuneración aproximada de los mil euros, así que  se les podía considerar mileuristas.

Pensé en los muchos jóvenes en situación similar y en otros que ni siquiera la pueden gozar, si este verbo se puede aplicar, cuyos  destinos e ilusiones están aparcados en espera de un trabajo por muy miserable que sea.

Por estas tierras meridionales parece ser que el paro es el más alto del País. Triste y alarmante situación para los ciudadanos en general, pero para los jóvenes en particular, creando situaciones de tragedia y desesperanza por un futuro sombrío.

Situación que ha motivado movimientos de masas como el 15-M, que después de un año de comentarios sigue abierto a las interpretaciones más diversas para desentrañar las manifestaciones de su indignación y protesta, que parecen representar a ciudadanos jóvenes, por lo menos en sus principios, por ser los que más directamente sufren las perspectivas de un puesto de trabajo. Pero se aprecia, que indeseados grupos politizados intentan manipular y monopolizar las nobles iniciativas de aquellos, tratando de conseguir desde la calle lo que no consiguieron en las urnas, incitando a la revuelta callejera y el conflicto en contra del poder legalmente constituido.

En el curso de la conversación, el joven jardinero, con lengua clara y suelta, pausadamente pero con evidente melancolía, comentó de la existencia de una intensa problemática del mecanismo del poder corrupto en los diversos niveles del Estado: Central, Comunidades y Ayuntamientos, creando una atmósfera de moral decadente, que está engendrando personajillos   indecentes, culpables de acentuar a situación máxima la crisis que en general vienen padeciendo diversos países con la diversidad de sus particularidades.

La joven filóloga, ahora jardinera,  que estaba esperando poder hablar, con mirada escrutadora y cierta agudeza, me vino a decir a modo de pregunta: Usted cree que es normal los males que estamos padeciendo como consecuencia de la incompetencia de aquellos que no fueron capaces de buscar soluciones a su debido tiempo, reaccionando solo cuando el barco navegaba a la deriva y sin rumbo. No se enteraron o prefirieron ignorar el despilfarro en las instituciones del Estado, ni de la falta de control de los que estaban obligados a ello para evitar lo que ahora estamos padeciendo. Nos piden sacrificios sin fin, pero ellos siguen manteniendo privilegios propios de una casta que vive al margen del común de los ciudadanos.

Se cuestiona el Sistema Financiero y en particular las Cajas de ahorro que han naufragado en un mar de incompetencia, con nefastos dirigentes  percibiendo cifras astronómicas y blindajes escandalosos. Personajes soberbios y ambiciosos, que a pesar de su pésima gestión se van de “rositas”, sin reconocer su desatino ni pagar culpa alguna. Y nadie frenó tanto desorden, ni reparó en la incompetencia de sus consejeros: políticos de todo orden o desorden, sindicatos, etc., pero careciendo de gestores cualificados.

El joven y futuro abogado, levantando su tono de voz, dijo: Hasta cuando hemos de pagar los simples ciudadanos las torpes acciones y el grosero desenfreno que han mostrado  muchos en la función de sus cargos, creando confusión y espanto, desconcertándonos hasta helarnos la sangre por cuanto nos hacen padecer. A todos les despierta la ambición cuando toman el poder y sus delitos pueden hasta torcer y quebrar con dádivas la rectitud de la Ley. Aquellos que con ingenio hechizo, seducción y lisonjas rindieron nuestra voluntad en las urnas para conseguir el poder. En ellos se depositó confianza e ilusiones y de su herencia recibimos tiempos desquiciados que están consumiendo la esperanza en el futuro de infinidad de hombres y mujeres decepcionados.

Continuó la joven filóloga: De no ser por la tragedia que se vive en muchos hogares, podíamos decir que esto es como una comedia de enredo, donde en la escena nacional aparecen situaciones tan extrañas como construir aeropuertos donde no despegan aviones, y raíles por donde ya no circulan trenes de alta velocidad, que no rentabilizan suficientes pasajeros, donde se han invertido vanamente ingentes cantidades de dinero público. Más infinidad de otros desafueros fruto de los delirios de grandeza, vanidad y megalomanía que tanto gozan dirigentes de todo tipo, cuyo solo afán es medrar y hacer fortuna. No obstante, los culpables se van o les echan con honores, medallas y buenas rentas, y algunos aún siguen pululando en pos de nuevas aventuras que les lleva su desmedida ambición y desvergüenza.

Y ahora discúlpenos señor, pues a lo lejos viene hacia aquí nuestro capataz, que nos puede amonestar por dejar de hacer nuestro trabajo. Nos gustaría seguir charlando con usted, pero disciplina obliga, así que hasta otra ocasión que le veamos por aquí.

Nos despedimos pensando que ésta sería la primera y última ocasión que me vería con tan agradables jóvenes, pues al día siguiente tomaría el Ave para retornar a casa, pero con la certeza de haber tenido un encuentro difícil de olvidar.

Quedé meditando un rato más y mis pensamientos, como golondrinas soñadoras, volaron en recuerdo de la gran nave llamada Iberia, que quedó desarbolada y a la deriva después de la tragedia sufrida en los tumultuosos océanos de la vida, cuando su capitán y oficiales no fueron capaces de afrontar la furia de Neptuno. Ahora se intenta reponer de los estragos sufridos para volver a navegar y soñar, desplegando su orgullosa arboladura por los confines de la tierra  y que sus nuevas aventuras comporten esperanza, credibilidad y días de gloria.

Mayo 2012

Eugenio                                                  

09 marzo 2010

Un visionario para un pueblo

¿Cómo se explica que estando gobernado el mundo por una Providencia, los hombres buenos estén sometidos a tantos males?

¿Será que el destino prueba a los hombres con fatigas, dolores e infortunios para hacerlos verdaderamente fuertes, que a quienes sufren continuas contrariedades los obstáculos les curten, y no se rinden a la desdicha luchando contra las calamidades?

Así le sucedía al viejo e histórico Pueblo, de curtidas y sufridas gentes, que tras repetidos quebrantos en su larga historia, se había mantenido inmutable y erguido en medio de los vaivenes de sus gobernantes.

Hace ya tiempo que sus ciudadanos estaban alborozados al ver como un joven varón de buen porte, de aspecto mesiánico, ingenioso y con sonrisa batiente les cautivara. Quedaron embelesados, por las promesas de guiarles por horizontes de grandeza, encendiendo pasiones y exaltando sus almas, derrochando promesas  y ofreciendo ancho camino hacia la libertad, y de librarles de las miserias de la humanidad  y del ocaso en que les habían sumido anteriores próceres.

Veían en aquel hombre, del que ignoraban su historia, la solución de todos sus problemas.  Aceptaban su buen talante, que estimulaba sus ilusiones y placentero futuro para convertirlos en dechados de felicidad con  poco esfuerzo y muchas dádivas.

Rendidos quedaron ante las dulces  promesas que recibían de tan encantador y misterioso personaje.

Veía el viejo Pueblo al recién llegado como un iluminado, que anunciaba luchar en todo el orbe de la tierra por una causa justa, con gran denuedo a fin de unir a todas las civilizaciones hasta conseguir un nuevo orden mundial.

Comentaban que se trataba de un alma noble invocando para que todos los mortales vivieran siempre felices sin pasar una pena en el alma. Casi todos pensaban que se trataba de un varón magnánimo, pero la suspicacia que engendra la condición humana  empezó a cuestionar cómo lo podría conseguir, si ni  la fortuna ni su talento le brindaban  la ocasión de mostrar su virtud, viendo que no cambiarían sus problemas por mucho platicar y poco laborar.

El ingenuo pueblo, que anhelaba superar sus desdichas  y anclar su destino en playas de paz y felicidad, fue seducido por uno de los seductores de voluntades que pululan por los confines de la tierra en la búsqueda de su particular gloria.

Pronto acudieron a su alrededor osados trepadores y advenedizos oportunistas, mezquinos y egoístas a conseguir privilegios con afán desmedido de riquezas y poder, que colaboraron en enmascarar la realidad de un declive que pretendían ocultar, creando un clima de desconfianza, sembrando vientos y cosechando huracanes, que más tarde sufrirían un inesperado naufragio en el mar del descontento en general.

Poco después  se lamentaban los ciudadanos de su error y su ceguera al sufrir nuevas ignominias y conocer su estado de pobreza, mayor de la que antes padecieran,  viviendo con tristeza la inestabilidad de su futuro y observando a la cohorte de satélites, de los que se rodeó el personaje, campando a su libre voluntad, como si de un cortijo privado se tratara.

Perplejos y atribulados no entendían que sus vidas estuvieran en manos de gentes tan poco fiables,  y estaban afligidos por el devenir de los acontecimientos, observando que manipulaban a su antojo el pasado de su Pueblo con ánimo de dividirles  en lugar de  unirles.

Una vez más en el camino de su historia,  como si una ley infalible y eterna se cebara en su triste destino, se seguirá escribiendo lo mucho que aún ha de padecer el glorioso pero sufrido Pueblo, y que solo la Providencia conseguirá espantar de sus campos a los iluminados que siempre han atormentado a sus ciudadanos.

¿Por qué te quejas Pueblo, tan sagaz para algunas cosas pero ciego para elegir los timoneles de tu destino, que con tanta facilidad te rindes ante  indoctos y soñadores que te venden fantasías?

¡Pueblo ingenuo, que te modelan temperamentos indolentes y amodorrados, a falta de varones siempre vigilantes para conseguir un pueblo más recio y creíble!

Antes se te acabarán las lágrimas que las razones para lamentarlas, considerando las muchas penalidades que se ciernen sobre las espaldas de tus ciudadanos. Pero no pierdas la esperanza, ni derrames lágrimas inútiles, pues  un Pueblo, que  ha escrito gloriosos episodios en su extensa historia, no debe ser merecedor de semejantes sufrimientos `por los desvaríos  de un visionario.

 Aparta consuelos vanos y la amargura de tu espíritu, que has de seguir luchando y soñando por un futuro mejor, en el que se imponga la racionalidad y el sentido común de reglas y principios, éticos y morales.


Madrid, Marzo 2010

21 noviembre 2009

Los Óscar

A mi familia, para que la luz de la honradez ilumine sus caminos por la vida.


La gran ciudad llevaba varios días preparando los fastos con motivo de la ceremonia de entrega de los Óscar a los personajillos que más se han distinguido en la sociedad por sus múltiples vericuetos para medrar en fortuna, posición y notoriedad.

El país de la piel de toro asiste atónito, confuso y preocupado por el aluvión de nominados a los distinguidos premios y expectante por conocer los finalistas, que ya por los pueblos y ciudades se comentan nombres, tanto de personas de alto copete como de vulgares desconocidos, que han medrado previsiblemente a la sombra del poder, no obstante las prebendas que gozan los sufridos padres de la Patria, significándose por su desmedida ambición y codicia.

Por el partido Amarillo, en la tierra del silencio, la del tres por ciento, en un oasis de paz, presenta su candidato alias “Guante Blanco”, destacado personajillo que se ha significado por sus importantes “pelotazos”, trincando y estafando con desenfreno. También presenta otra candidatura, alias “El Melómano” por su habilidad en saquear las arcas de importante catedral de la lírica, dejándola en simple parroquia de barrio.

Por Corporaciones Gremiales, presenta clínicas abortivas, alias “El Herodes de la Rambla”, por sus carnicerías en nonatos, consiguiendo grandes cantidades dinerarias en atentar contra el derecho a la vida.

La ponencia presentada por el Partido Naranja, recae en varios personajillos dignos de recibir tan alto galardón, pero existen serias dudas sobre cual se decidirá el tribunal determinante, pues los méritos que acreditan los elegidos alcanzan altos grados del trinqui, fraude, saqueo de fondos públicos y otras lindezas que por las cifras obtenidas todos son merecedores de tan alta distinción.

Crece expectación especial la ponencia presentada por el partido Azulón, ya que la comisión para la designación de sus personajillos para los premios en cuestión, también tiene problemas para su elección por el alto número de candidatos, que se han destacado por sus trifulcas y componendas empleadas entre duelos y quebrantos para medrar, abuso de sus privilegios y tropelías, destacando también por su altanería y arrogancia.

Destacada mención merece la cofradía del ladrillo y la de los subastadores de sueños, con su solicitada mercancía de la pela, inundando de créditos a quienes no podían devolverlos, para provocar después una sequía asfixiante, presentando en su ponencia común a ilustres “pelapobres” por su desenfreno en amasar fortuna, esquilmando y empobreciendo a ciudadanos ingenuos, que por acogerse bajo un techo propio hipotecaron su vida, alma incluida.

También es bien considerada para la consecución del premio, las escandalosas remuneraciones y destacados blindajes económicos, que ya quisieran el común de los mortales.

Y entre otros gremios, a cual más significativo, que aspiran a situar a sus pupilos en los más altos pedestales hacia los Óscar, destaca la ponencia presentada por los defensores de los sufridos currantes, que después de pretender convencer hasta lo indecible su lucha por reducir la alta montaña de los que aspiran a laborar en este empobrecido país, sin conseguir no sea el primero de Europa en tan desgraciado tema, presentan a su honrado servidor alias “El Gozoso”, el de los pequeños placeres, que para celebrar los éxitos en defensa de los sin trabajo, lo celebra en el humilde restaurante “Periquito Rico”, donde aplaca sus refinados gustos por un módico importe de lo que cobra de pensión al mes una viuda.

Creo que conviene hacer justicia para los que realmente luchan por conseguir lo mejor para este sufrido país y sus ciudadanos, que merecen todos los elogios posibles, pero también hay que desenmascarar a los que no dando palo al agua, que son muchos, se les compensa su “ímprobo trabajo” con enormes prebendas y largo tiempo vacacional, que ya quisieran la mayoría de los ciudadanos, en algunos casos solo por pulsar un botón.

El disfrute de sus vidas es digno de análisis sociológico -que hasta los senadores romanos pudieran envidiar- por su suntuosidad y comodidad, provocando indignación entre los sufridos ciudadanos, que han de pagar con sus impuestos su desproporcionada buena vida, sin reparar por su egoísmo personal de la situación de la mayoría que se encuentran consternados, abrumados y abatidos por la cruenta situación de crisis, viviendo muchos al borde de la pobreza y otros recurriendo a centros de asistencia social para poder subsistir, y no pocos moviendo los contenedores de los supermercados para recoger los desperdicios.

Les cuesta trabajo asumir en conciencia lo evidente y dar ejemplo de moderación y sencillez, y de esta forma aplacar el pésimo concepto que se tiene de estos patricios modernos de la clase dirigente: política, empresarial, sindical, etc., de los que se tiene la impresión que acreditan derroche y despilfarro desmedidos.

Por los pueblos de la tierra ibérica, de las grandes gestas históricas de antaño, envidia de otras naciones, manantial de rico idioma hablado por cerca de cuatrocientos millones de personas, octava potencia mundial en los tiempos modernos, nadie parece ser capaz de poner freno a los desordenados en su afán de enriquecimiento por vías “extralegales”. Las oportunidades están al alcance de cualquier ciudadano por medios honrados, pero también están despejados los caminos obscuros para los inmorales, mangantes y oportunistas. En muchos casos aprovechando cargos públicos para rebasar la línea roja de la honorabilidad, entrando por caminos extraños en detrimento de la honradez y el decoro personal.

La sociedad está acusando a quienes deben imponer eficazmente orden en este desconcierto de principios morales, e instalar urgentemente la ética para recuperar la confianza y credibilidad de los escépticos ciudadanos, y que predomine la ilusión de un nuevo horizonte de reglas y principios, que termine con los personajillos que convierten en un lodazal el foro nacional.

Los que debieran dar ejemplo de integridad y defensa de los valores eternos, con una regla moral de conducta, nos despiertan frecuentemente con muestras de egoísmo, ambición y vicio que desemboca en corruptelas, provocando pésimo ejemplo en la ciudadanía, que se creía integrada en una sociedad vital de suma importancia y trascendencia, creando un marasmo en los principios esenciales que ponen en peligro el futuro de este viejo pueblo.

Viven en la ostentación y el derroche con tendencia a la corrupción por el afán de honores, gloria y dinero. No dignifican sus funciones, debilitando la vida pública en dedicarse a odiar, acallar o destruir a los contrarios, que no a los enemigos políticos, pese a la verdadera función que les ha encomendado la sociedad, traicionando el sagrado código deontológico de su principal deber: Dedicar su vida por la sociedad.

Mientras tanto: ¿Quien pone término a esta situación y quien o quienes deben de parar la carrera imparable de las cifras de los sin trabajo? ¿Cuándo el acuerdo, que todos los ciudadanos claman, para la regeneración de estas situaciones, y que el Gobierno e instituciones del Estado, partidos, sindicatos y empresarios frenen la situación que se está viviendo? Todos están en sus pedestales, pero no se les espera, pues sordos deben estar cuando no escuchan el clamor de la calle. Y todos en general se mueven en la demagogia como los peces en el agua. Elaborando mentiras con la misma habilidad que se dilapidan los fondos del Estado.

“En medio de la desolación siempre habrá un niño que nos mirará esperanzado, esperando algo de nosotros, y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol, y en medio del desierto crecerá una planta y seguiré gritando cuando otros callen”.

Según texto de autor desconocido. 


Madrid, Noviembre 2009