Aquella encantadora familia de Guadalajara, estaba una vez más ilusionada con pasar unos días, en fin de año, como lo venía haciendo desde hacía tiempo por la comarca de la Alcarria Baja, concretamente se establecía en la bonita villa de Alocén, y desde allí extendían sus salidas turísticas por los alrededores de aquella extensa comarca.
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Previa a la salida, el
veterano de los componentes de la familia, amante enfervorecido de su querida
tierra, estaba planificando con sus dos amados y confidentes nietos, hembra y
varón, para inducir a la familia a visitar lugares que todavía les quedaba
conocer de aquella comarca de la Alcarria.
Aquel veterano viajero que
empezaba a sentir nostalgia de tiempos pasados, y últimamente observaba
disminuidas sus posibilidades físicas para afrontar con normalidad las salidas
turísticas, como lo venían haciendo desde hacía tiempo. Se confesaba aquella
tarde ante sus nietos el sentimiento de menoscabo de sus fuerzas por su
avanzada edad para seguir el ritmo de los demás, al realizar las salidas
visitando villas y caminos agrestes.
Sus nietos le animaban,
pues con mucho aprecio todavía le veían
con posibilidades para afrontar nuevos retos turísticos, aunque con más
lentitud los hiciera, pues ellos estaban siempre pendientes de su suerte al
caminar por algunos lugares poco transitables.
En aquella ocasión, con
cierta sinceridad les contestaba:
-Ojala cuando mis manos
tiemblen y mis pasos sean lentos, mi compañía sea buscada y tolerada. Ojalá si
me ayudan, sea por amor y no por obligación. Y para eso me preparo porque no
quiero ser un estorbo, quiero ser una presencia que deje paz cuando esté y un
buen recuerdo para cuando me vaya.
-Pues quiero envejecer con
dignidad, con mis cosas en orden, con la conciencia tranquila de que he vivido
como mejor pude, pero amando a mi familia como esencia primordial de mi
existencia.
-No quiero que mi familia
sienta que cuidarme es una carga, ni que mis nietos me vean como alguien que
solo espera a que pase el tiempo.
Casi a coro, los dos
nietos, que estaban en el floreciente camino de su juventud, le contestaron al
tiempo de darle un fuerte abrazo.
-Abuelo, no digas esas
cosas que nos vas a entristecer, y no son momentos ahora en Navidad,
cuando la alegría en nuestros corazones
debe predominar, que tienes aún mucho
rollo para darnos a todos enorme alegría con tu presencia y tus historias que
contar.
Al mediodía del 27 de diciembre ya se encontraban algunos componentes de la familia en la población de Alocén, y allí les esperaba Victor, el gerente de aquel acogimiento rural, tan diligente como en ocasiones anteriores, dispuesto para atender las necesidades de aquel grupo familiar de once componentes, que se disponían a pasar cinco días, para despedir el año y recibir el nuevo en paz y armonía.
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En cortos espacios de
tiempo iban llegando el resto de la familia, para disfrutar juntos el primer
almuerzo.
Por la tarde habían planificado, los más dispuestos, salir por los alrededores en plan de safari, sin escopeta y poco ruido, para tratar de avistar desde el coche el mundo salvaje de los cérvidos, los llamados corzos y venados, que por aquella comarca se presta su cría y reproducción. Otros, por el frío reinante de aquella tarde, habían preferido quedar al resguardo de una buena calefacción que les habían preparado.
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Situación que les hacía vivir
momentos de cierta delicia, al visualizar aquellos animalitos que pastaban en
plena naturaleza, y cuando observaban la presencia humana correteaban al
resguardo de su seguridad.
Al día siguiente decidieron acercarse a la villa de Durón, población de 108 vecinos, cercana al pantano de Entrepeñas, cuyas aguas bañan buena parte de su término, que al construirse la presa anegaron el puente que atravesaba el rio Tajo y la famosa ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, fue trasladada a un cerro próximo desde donde se observa un bello espectáculo de bosque y la inmensa extensión de las aguas del pantano. Para sustituir el citado puente anegado por las aguas se construyó un gran viaducto que comunica con diversas poblaciones en esa zona de la comarca.
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En la villa mencionada se
conservan varias casas blasonadas de los siglos XVI al XVIII, y cuenta la
tradición que existió un convento de templarios en las ruinas de la ermita de
Santo Domingo de Guzmán.
La iglesia parroquial, es del siglo XVII, de estilo barroco. Y se conserva una picota del siglo XVI.
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| Durón |
Los acontecimientos históricos con más trascendencia documental, fueron probablemente los sucesivos milagros que siguieron a la aparición de la Virgen María a un vecino de la villa en el año 1350, en la época triste de la Peste Negra, y que dio origen a la ermita citada Nuestra Señora de la Esperanza.
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| Durón |
También, parte de la
familia, decidieron hacer una ruta cercana a la villa de Durón, por un camino
encajado entre altos riscos poblados de buitres leonados, que hicieron la delicia en su contemplación por
el lento planear de varios de ellos a cielo abierto.
Y próxima la hora del
almuerzo, retornaron para Alocén, donde el personaje de la familia muy diestro
en barbacoa, con distinguida dama ayudante, realizando estupendos guisos a la
brasa, saciando el buen apetito de aquella feliz y animada familia.
Al siguiente día, los que no conocían la villa de Cifuentes, decidieron partir en un solo automóvil. Los demás, entre ellos el matrimonio veterano, se quedaron para pasear y disfrutar de un día soleado por la villa de Alocén.
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| Alocen |
En Cifuentes, visitaron la monumental iglesia del Cristo Salvador, construida a finales del siglo XIII, de estilo románico, que goza de muchas riquezas del arte religioso especialmente de tallas policromadas renacentistas.
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| Cifuentes |
Se trata de una de las
villas importantes de la provincia, y tradicionalmente fue cabecera de uno de
los partidos judiciales más significativos de Guadalajara.
Pasearon por sus estrechas calles de casonas nobles, y su plaza Mayor, donde estuvo situado el palacio de la histórica princesa de Éboli en la que había nacido y bautizada en la referida iglesia, celebrando la familia el feliz alumbramiento, en las dependencias del castillo que mandó edificar, sobre un cerro cercano de la villa en el siglo XIV, el infante Don Juan Manuel, escritor del libro El Conde Lucanor, que la leyenda cuenta fue allí donde lo concibió.
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Se detuvieron a contemplar el suave remanso de aguas cristalinas nacidas de la roca en la propia villa, formando el río que lleva por nombre Cifuentes, que trascurre a lo largo de 12 kilómetros para desembocar en el río Tajo en la villa de Trillo, donde se forman en su descenso bonitas cascadas sobre rocas desde diversas alturas.
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También se recrearon
visitando la antigua casa-sinagoga, el palacio de los Gallos y la ermita de la
Virgen de la Soledad.
En el desayuno de la siguiente jornada, recordaron cumplir con el viaje que tenían proyectado tiempo atrás, visitar el histórico monasterio medieval de Monsalud, en el término de la villa de Córcoles, anexionado a la principal de Sacedón, cercano del pantano de Entrepeñas.
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| Monasterio de Monsalud |
Quedarían los más
veteranos, al resguardo de la buena estufa que había en aquel cálido
salón-comedor, considerando la baja temperatura que se apreciaba en el
exterior.
También sacrificó la salida turística, el maestro cocinero de la familia, que preparaba un buen almuerzo marinero de los que con frecuencia ofrecía con gran sabiduría gastronómica a sus agradecidos comensales. Se desquitaría en la tarde proyectando un safari por los alrededores y otros le acompañaron, destacando el fiel amante de la música, apegado a la guitarra y sus divertidas composiciones como entretenimiento, al margen de sus pleitos como letrado, que con cierto éxito le acompañan. Disfrutando lo mucho que les agradaba ver aquellos animalitos de la especie ya referida, corzos y venados, que se extienden por los campos abandonados de aquella bella Alcarria, que sus paisanos se marchan a la capital buscando mejores horizontes de futuro.
La población de Córcoles tiene una interesante iglesia hecha de sillería y planta de cruz latina, construida en el siglo XVI. Y también puede presumir de tener el monasterio medieval mejor conservado de los que se levantaron en la provincia. El referido monumento llamado de Santa María de Monsalud perteneció a la Orden Cisterciense, y su construcción se terminó en el transcurso del siglo XIII. Actualmente conserva todas sus dependencias, destacando la sala capitular formada por dos naves y bóveda de crucería cuyos nervios se soportan por dos columnas. El monumento puede ser visitado, solicitando fechas y horarios por internet.
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| Monasterio de Monsalud |
A Fuentelencina, otro municipio integrado en la comarca alcarreña, fueron a pasar el siguiente día disfrutando de una buena mañana de sol, aunque fresca de temperatura a primeras horas, por lo que iban bien abrigados, por aquel páramo que separa los valles de los ríos Tajo y Tajuña, a orillas del río Arlés, cuyos inviernos son fríos y veranos algo más cortos.
Es una villa que goza de larga historia. Desde el siglo XII, entonces una aldea, perteneció a la Orden de Calatrava, y dos siglos después el rey Enrique II de Trastámara le otorgó el privilegio de villazgo en el 1369. Y su hijo Juan I de Castilla en 1383 confirmó particular privilegio de celebrar feria todos los jueves del año de ganado y mercancías, y fue una de las más célebres de toda La Alcarria, por lo que tuvo un progreso acentuado en el tiempo. Actualmente tiene una población de 324 vecinos.
También adquirió cierta celebridad en la primera mitad del siglo XX, y especialmente en la década de los 40, cuando en aquella villa pasaba los veranos el célebre torero Manolete junto a su novia Lupe Sino, natural de aquella villa de Fuentelencina. Y un miembro de nuestra familia alcarreña, sentía especial interés en conocer aquellos lugares por donde estuvo aquel buen torero que trunco la muerte su destino cuando murió toreando en la plaza de linares en agosto de 1947, y así mismo el matrimonio con Lupe.
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| Manolete y Lupe |
También en esa población
proyectan crear un museo de tauromaquia
bajo el nombre de Manolete e Ivan Fandiño, este torero también fallecido en una
corrida en Francia, y que tenía especial predilección por Fuentelencina.
Actualmente existe el centro Citar de alto rendimiento taurino, ubicado en la
casa que vivió en temporadas el referido torero Manolete, que funciona como
espacio museístico y formativo sobre la vida del torero y sobre la tauromaquia
en general, con planes de futuro para un museo más grande, y como centro de formación para jóvenes toreros.
La villa goza de una distinguida Casa Consistorial construida en el siglo XVI; y de una fuente de origen medieval, de cuyo manantial lleva el nombre de la villa, según el Concejo de 1575 al rey Felipe II.
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| Fuentelaencina |
Visitaron la monumental iglesia parroquial de la Asunción, restos de la muralla que antiguamente rodeaba la villa y la torre de la Mora
Y se distinguía su plaza Mayor porticada,
típica de La Alcarria.
Y llegado el fin de año,
aquella familia intentaba despedir el
año con ilusión renovada y recibir el próximo con buenas venturas. Las cinco
damas, como cinco rosas frescas de primavera, que enriquecían la familia, muy
animosas en crear momentos de alegría y felices momentos músico-corales,
estaban preparando un show similar al de
años anteriores, que en esta ocasión lo habían mejorado, como ellas
manifestaban con cierto alborozo, y con secreto lo tenían hasta en los momentos
finales de aquel año que despedían con verdadero calor humano y muchas
ilusiones de futuro.
No defraudaron y todos
felices festejaron con buena sidra asturiana, aquellas históricas campanadas
que desde la capital del reino transmitían en una cadena televisiva, con un
atrevido espectáculo que hacía la
ilusión del auditorio.
Al día siguiente, en la
mañana, con cierta resaca incluida, la dedicaron a ver el espectáculo musical,
Concierto de Año Nuevo, que la orquesta filarmónica de Viena realiza desde hace
mucho tiempo en la Sala Dorada de aquella histórica ciudad, y es retransmitida
a todo el mundo para una audiencia estimada de 50 millones de personas y en 54
países.
Así entró en el nuevo año
aquella familia, que como fin primordial tenían estar unidos siempre en paz y
armonía.
También agradecieron con mucho afecto las atenciones recibidas por aquel buen señor Victor, a quien alabaron su bien hacer y su gran arte en crear verdaderas obras de mucho mérito, realizadas en hierro y bronce, moldeadas en fragua sobre yunque, que convertía su establecimiento en un auténtico museo.
Eugenio
Febrero de 2026
P.D. No importa cuántos
años cumplas, siempre hay algo nuevo por aprender, descubrir y experimentar. La
curiosidad y el deseo de conocimiento no tienen límites.



































