Google Analystics

Algo sobre mí

Algo sobre mí

Empleado de banca jubilado, amante de la música y la literatura, la naturaleza y las humanidades. Nacido en Guadalajara y conocedor ferviente de la provincia. Actualmente con residencia en Madrid, después de un largo peregrinar por diversas ciudades en razón a mi profesión; que ahora con ilusión trato de vivir esta nueva aventura, pues siempre he creído que la providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.

21 febrero 2021

GUADALAJARA Y SUS TRADICIONES

 


Después de haber pasado varios meses sin realizar sus habituales salidas por Guadalajara y las comarcas de su amplio territorio, consideradas entre las de mayor extensión del País, nuestros dos personajes ahora habían proyectado nuevo viaje, pues  la pandemia vivida les había privado de seguir visitando poblaciones, conocer a sus gentes y disfrutar de la fabulosa obra de la Naturaleza que está inscrita en diversos lugares de encanto de aquellas tierras poco conocidas hasta no hace mucho, pues ya dijo nuestro nobel Camilo José Cela: La Alcarria es un hermoso país al que la gente no le da la gana de ir.  

Octavio y su nieto Cesar, decidieron visitar  los núcleos que guardan una interesante tradición, que se celebra todos los veranos en una importante comarca del Señorío de Molina en el Alto Tajo. Se trata de una fiesta declarada de interés regional, que  desea recordar anualmente con especial interés a los hombres intrépidos que representaron un oficio ya desaparecido. La primera villa que decidieron visitar era Peralejos de las Truchas, situada en la parte oriental de la provincia, en pleno Parque Natural del Alto Tajo, que forma parte del recientemente declarado Geoparque Global de la Unesco de la Comarca de Molina-Alto Tajo. Es el más grande de España con unos  4300 kilómetros cuadrados de extensión y 77 núcleos de población.

Cesar tenía que preparar una tesina de fin de curso en la facultad de Alcalá/Guadalajara, Campus de Guadalajara, Grado Turismo, y había recomendado a su abuelo que le acompañara en ese viaje tan especial, pues deseaba ampliar conocimientos y tomar buena nota de cuanto pudiera escuchar en persona, especialmente, sobre unos personajes que hicieron historia, pues estaba muy interesado del trabajo que realizaron verdaderos titanes, por su destreza, arrastrando muchos peligros, llegando a perder la vida o quedar gravemente lisiados.

-Abuelo creo  que conoces la historia de unos hombres intrépidos, que desde el siglo XVI y hasta mediados del XIX, fueron fundamentales para el transporte de troncos de madera procedentes de la tala de bosques de pinos. A lo largo del río Tajo que transcurre por diversas villas del Señorío de Molina, donde  grandes bosques de pinos se prodigan por aquella comarca, estos hombres a los que llamaban gancheros, por utilizar largo palo rematado por un gancho metálico, de sogas, y de su pericia, equilibrio y fuerza, realizaban una larga y peligrosa  travesía sobre las aguas del citado río, para transportar la madera hasta la real villa de Aranjuez, compartiendo una vida de duro trabajo durante meses.



-Cesar, claro que conozco algo de la historia de aquel oficio ya desaparecido. Tuve referencias al poco tiempo de llegar a Guadalajara procedente de mi tierra extremeña, y además alguien puso en mis manos el famoso libro “El río que nos lleva”, de José Luis Sampedro,  escrito en el año 1961, que  legaba el reflejo de un oficio que se convertía en arte. Describía a sus protagonistas como los gancheros del Tajo, hombres que no mostraban temor a los peligros que les acechaban, transportando grandes cantidades de troncos de madera de pino principalmente. En algunas maderadas iban hasta veinte y treinta mil troncos con destino a la industria de la madera, que prosperó en la comarca de Aranjuez, y muchos años antes también fue aplicada para la construcción del famoso Palacio Real de aquella villa.

-Posteriormente también sentí gran deseo de ver la película de Antonio del Real, en 1989, basada en la referida novela de Sampedro, que fue un encanto de como describía con veracidad la situación humana de sus personajes, en el largo recorrido hasta finalizar el trabajo en Aranjuez, que se realizaba a través de unos 150 kilómetros desde la villa de Peralejo de las Truchas, situado en la parte más oriental de la provincia de Guadalajara, cercana a la de Cuenca.

-Cierto es abuelo, que hasta allí llegaremos, y continuaremos  de regreso por algunas de las villas de tradición ganchera, hasta finalizar en la de Zaorejas, donde existe un museo dedicado a la historia del citado oficio, y conocer a fondo  las costumbres de aquellos personajes que  tuvieron una vida dura y áspera.

-Cesar, me contaba un buen amigo oriundo de Aranjuez, que le había narrado su padre, la expectación que se formaba en esa real villa, cuando llegaba una maderada, como algo apoteósico, observando con admiración a los gancheros como verdaderos personajes, a los que llamaban héroes de la madera, por su bravía, abnegación y valentía.

-Abuelo, creo que la madera que llegó a Toledo  en época lejana, a lomos del río Tajo, y espero me lo confirmen en este viaje, fue la que se empleó en el Hospital de Santa Cruz, mandado levantar en aquella ciudad por don Pedro González de Mendoza, el gran cardenal oriundo  de Guadalajara, y que a partir de entonces las maderadas se convirtieron en una industria en auge.

-Creo también, que surgió la idea en tiempos del rey Felipe II de hacer navegable el río Tajo desde Lisboa hasta la zona de la villa de Armallones, donde ya se aprestaba el río con mayor caudal, creando  una gran vía de navegación tratando de abaratar los precarios transportes existentes en aquellos tiempos, pero todo quedó en un sueño por la magnitud de la empresa.

-Pero fueron los años de la primera mitad del siglo XX los que generaron mayor movimiento. Desde  finales de Febrero y primeros de Marzo, miles de troncos descendían a través de las aguas del Tajo, llegando a ocupar en ocasiones hasta  treinta kilómetros del río gracias a la habilidad de aquellos intrépidos hombres, organizados en cuadrillas  de unas diez y hasta quince personas en diversos tramos de la maderada, dirigidas por capataces y un principal maestre de río, que tardaban en llegar a su destino en Aranjuez hasta cuatro meses, según la importancia de cada envío de troncos.

-Para tu conocimiento Cesar, fue muy interesante aquellas actividades, que generaron muchos puestos de trabajo, pues en las maderadas asistían varias cuadrillas de pastores y gancheros, sumando en ocasiones entre un total de cien y hasta trescientas personas, quienes con sus largas pértigas iban dominando los rebaños de troncos que descendían río abajo. Aquella actividad, junto con la riqueza que suponía los bosques de madera y la resina que se obtenía de los pinos, convertía la comarca del Señorío de Molina, como una de las más ricas de la provincia y de algunas otras del País. También debes de anotar que, no obstante las importantes talas que se hacían, fue preciso replantar en mayor medida las zonas que se fueron talando y ampliando a otros términos  limítrofes, para que se regeneraran los bosques.

-Cesar, también te interesará conocer, que aquellas gentes, llegada la noche, trababan los troncos delanteros de la maderada como verdaderos artífices, con maña y mucha destreza, paciencia y constancia que ponían en la construcción de verdaderas obras de ingeniería, aunque fueran efímeras, para salvar los obstáculos que la naturaleza presentaba en la frágil flotación de las piezas transportadas, con tramos comprometidos y la propia peligrosidad de ir subidos sobre los inestables troncos. Todo ello sin haberlo aprendido en ningún centro de enseñanza, más bien por la experiencia transmitida por sus mayores, deteniendo la marcha de la maderada, para pasar la velada en campamentos  donde se preparaban para alimentarse y pernoctar en el lugar escogido, especialmente cercano a poblaciones.

-Pero como toda aventura humana está condicionada a los adelantos de todo orden, la construcción de los pantanos de Entrepeñas y Bolarque, cuyas obras se iniciaron en la década de 1940, dieron por terminada la aventura que se había iniciado siglos pasados a través del río Tajo. Éste quedó tranquilo en el silencio solo roto por el transcurrir de sus aguas, unas veces de forma brava y tumultuosa entre desfiladeros y los altos riscos, y saltando en cascadas de un escalón a otro. Así en sus principios hasta serenarse en la llanura para adentrarse en la provincia vecina de Madrid, llegando sin alboroto alguno hasta la ilustre y bonita ciudad de Aranjuez.

-Abuelo, la verdad es que aquel oficio debió ser muy duro, entre los más duros y peligrosos que ha venido realizando la humanidad, y que ha debido de marcar, en muchos sentidos, la vida de los vecinos de las serranías que vamos a visitar, y por ello no me extraña que la gente en la actualidad quieran rememorar tiempos pasados en sus fiestas tradicionales, recreando las maderadas por el río Tajo, y todos los años, en el mes de agosto o principios de septiembre, se dan cita en sus riberas  para ver como imitan las pericias que realizaron aquellos intrépidos gancheros, turnándose cada año los pueblos que conforman la Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo,  reflejando las vivencias de aquel lejano oficio.



Nuestros personajes tardaron unas dos horas en realizar los 177 kilómetros que separa la capital de la provincia con la villa de Peralejos de las Truchas. Habían parado para desayunar en el Área 103 de la A-2.

Ya en la citada villa lo primero que hicieron fue acercarse al ayuntamiento  para informarse de cuanto necesitaba Cesar para completar el temario que llevaba escrito con sus dudas y aclaraciones relacionado con el asunto que les había llevado hasta aquella comarca. También tuvieron contactos con personas de avanzada edad que pudieran atestiguar sobre el tema en cuestión, por añadir el aspecto humano de aquel oficio.

Después se dedicaron a pasear por la bonita villa destacando un bello conjunto de clásica arquitectura popular, con interesantes casonas, algunas de antigüedad del siglo XVI. Destaca la Iglesia Parroquial dedicada a San Mateo, obra del siglo XVII, con torre de campanas, y contiene  cuadros interesantes, y una magnífica serie de lienzos de apóstoles.



También se acercaron a extramuros de la villa para observar el encanto de sus alrededores, pues la naturaleza en estado puro la  rodea abrazando con sus altos riscos entre los que transcurre sinuosamente y con bravura el río Tajo. Apreciaron un paisaje idílico que embelesa al visitante con los sistemas de cañones y hoces, que ya habían observado durante el viaje, pero que en el final del recorrido nuestros personajes se admiraban de cuanto su vista contemplaba, y en más de una ocasión decidieron parar para deleitarse y obtener varias fotos para su recuerdo y exponer a la familia a su regreso.

Por todo ello no es extraño que el turismo se prodigue por aquella comarca, muchos por hacer deportes acuáticos sobre el Tajo, la pesca, y  por la infinidad de rutas que se pueden realizar por los alrededores.

A la hora del almuerzo decidieron reponer fuerzas en un restaurante donde habían reservado mesa. Degustaron los platos típicos de la zona y quedaron encantados de  la abundancia y calidad.



Al poco tiempo, nuestros personajes decidieron realizar el regreso hasta la siguiente villa de Poveda de la Sierra, para llevar a cabo su proyecto de hacer la ruta por algunas villas por las que transcurría el río Tajo, y que históricamente hicieron los gancheros a través de sus aguas. Allí, también, como en Peralejos, pasearon por sus calles y en el camino se encontraron con un amable vecino que se identificaba como Herme, al que interesaron nuestros personajes sobre el tema en cuestión. Aquella amable persona, que resultó ser muy conocedor de la historia de los gancheros, pues parecía estar muy bien informado de aquel mundo sobre las gentes que intervinieron en las maderadas, les informaron de cuanto querían conocer y era  claro ejemplo de quienes valoran la simpatía y agrado hacia los visitantes, por la importancia que representa el turismo por aquella comarca.



La villa, con una población de unos 115 habitantes, está enclavada en el corazón del Parque Natural del Alto Tajo, y goza de un entorno privilegiado, con enormes masas arbóreas de pinos. Destaca el famoso salto de la Poveda, con espectacular caída de unos 20 metros de altura. Se trata de una de las villas que también rememoran el viejo oficio del ganchero, al que tienen dedicado un monumento en la entrada de la villa.


Nuestros personajes dedicaron la tarde, aprovechando que les brindaba la climatología con un espléndido día de sol radiante,  para  recorrer las inmediaciones de aquella bonita villa situada en un enclave idílico.  Se les hizo tarde para afrontar el viaje a la siguiente  de la ruta establecida y decidieron reponer fuerzas con una buena cena y pernoctar en Poveda.



Madrugaron la mañana siguiente, y después de desayunar partieron hacia la villa de Peñalén, que tiene larga historia, pues sus inicios se remontan al siglo XII. Su población permanente es de 45 personas, y se encuentra en el trayecto del Parque Natural del Alto Tajo. También representa en su patrimonio histórico la celebración en honor de aquellas recias y valientes personas que trabajaron en el referido oficio. Nuestros personajes primeramente se acercaron en coche hasta un puente peatonal que dista de la villa unos seis kilómetros, donde les habían recomendado  iniciar  un largo paseo por camino que serpentea entre abruptos riscos y desfiladeros de singular belleza. A media mañana regresaron felices a la villa. Goza de área recreativa donde se ubica un mirador en el que puede verse una de las perspectivas más bellas del cañón del río Tajo, y disfrutar con el vuelo de los buitres y de las águilas. Paisaje maravilloso, también por la vasta extensión de pinares que se extienden en el infinito horizonte.





Vigilante en lo alto de una cima se encuentra la iglesia parroquial, reconstruida al estilo románico que tenía en sus orígenes, y a sus pies se extiende la villa donde el visitante puede sentir el sosiego y la paz que se respira por aquellos lugares, y olvidarse de la rutina y el estrés de la gran ciudad. Allí encontraron  el encanto  acogedor de sus gentes. Informaron a nuestros personajes de cuanto interesaban, y después de un paseo por sus calles, decidieron partir hacia la próxima villa de igual tradición ganchera, llamada Taravilla.



Está asentada en pleno páramo molinés, y se encuentra rodeada de campos de cereales. Tiene un patrimonio natural a destacar por su famosa laguna, de unos once metros de profundidad, situada en un valle de montaña, lugar de singular belleza, ideal para avistar especies de aves acuáticas. En su término son muy destacables los paisajes formados por las márgenes de los ríos Tajo y Cabrillas, que conforman espectaculares gargantas. También  es conocida por su tradicional Fiesta Ganchera, rememorando el viejo oficio de los gancheros.



Después de un bonito paseo por los alrededores de la laguna, decidieron partir hacia la villa de Zaorejas, quinta y última villa del recorrido proyectado, pero antes llegaron hasta el paraje que circunda al famoso y emblemático Puente de San Pedro, en la desembocadura del río Gallo en el Tajo, otro lugar más en el peregrinaje de nuestros personajes por la comarca, que ofrece rincones de enorme belleza, así como numerosas áreas recreativas y zonas de baño. Su imagen más conocida es la del pequeño salto que realiza la corriente del río, conocido como las Cascada de la Herrería.



Después de haber disfrutado durante un rato de aquel singular sitio de esparcimiento, se acercaron a la villa de Zaorejas. Cuenta con unos 120 habitantes, y está considerada como la capital del Alto Tajo, por su enclave geográfico en el centro de aquella comarca, y además es  el municipio donde se puede visitar uno de los centros de interpretación del parque Natural del Alto Tajo. Su término municipal comprende varias pedanías y allí se desplazaron nuestros personajes, pues Cesar estaba deseoso de rematar sus anotaciones en ese centro, que entendía sería de mucho interés para los fines del viaje que estaban realizando.

-Y ahora Cesar,  ya es hora de regresar a casa, y creo que podemos dar por terminado este largo recorrido, que espero haya sido fructífero para tus propósitos.

-Desde luego que sí abuelo, ha sido un viaje maravilloso, no solo porque me ha servido para finalizar mis estudios, sino también por lo que hemos disfrutado en los maravillosos lugares que hemos pasado. Y  bien puedo asegurar, que en los tiempos actuales, la Alcarria es un hermoso país al que la gente ya si le da la gana de ir, al contrario del comentario, que en su tiempo dijo nuestro nobel Camilo J. Cela.

Era el final de la tarde, y ya se había puesto el sol, el viento había callado y el cielo anunciaba una noche estrellada, agrandándose poco a poco el crepúsculo.

Eugenio   Febrero 2021 

 


28 octubre 2020

LA PRINCESA DE ÉBOLI Y PASTRANA

 


Octavio y su nieto Cesar habían llegado temprano a la ilustre villa de Pastrana, en la Alcarria baja de la provincia de Guadalajara. Madrugaron en un día soleado de principios de otoño, después de haber recorrido la distancia de 46 kilòmetros desde la capital.

Habían salido de un confinamiento impuesto por las autoridades con motivo de la pandemia vivida desde los primeros días del pasado mes de marzo, y ahora estaban como niños deseando franquear una puerta hacia la vida y la aventura, para disfrutar al aire libre de cuanto brinda la naturaleza y desquitarse de la libertad de muchos días que les habían privado.

Realizan este viaje a Pastrana, que dejaron pendiente cuando visitaron  la villa de Almonacid de Zorita en el pasado mes de junio.



Y ahora lo hacían por la insistencia de Cesar en conocer el lugar donde había vivido y fallecido a la edad de 52 años en 1592 la singular Princesa de Éboli. Duquesa de Pastrana, de nombre Ana de Mendoza y de la Cerda, conocida  vulgarmente por la “ilustre tuerta”  más famosa de la historia hispana, pero en particular de Guadalajara.   Nació en la villa de Cifuentes, en pleno corazón de la Alcarria en el año 1540. Heredera de varios títulos nobiliarios y descendiente de la ilustre familia de los Mendoza, de mucho arraigo en Guadalajara y su provincia.



Se encontraban en la famosa plaza de La Hora, lugar donde se ubica el palacio que fue propiedad de la citada Princesa.



-Cesar, ahí tienes el palacio que deseabas conocer, e imagina a la Princesa  prisionera en su propia casa, recluida sin poder salir, tan solo una hora al día en aquel balcón grande enrejado que destaca sobre la fachada. Triste final de una azarosa vida



-Así es abuelo, que conozco bien su historia, gracias a los estudios en mi carrera de Turismo. Es apasionante, y siempre he tenido curiosidad de conocer a fondo su vida y andanzas en años del reinado en España de Felipe II, porque  tuvo una vida algo rocambolesca, polémica y tremendamente escandalosa en aquella época del siglo  XVI.

-La verdad es que nunca tuvo buena prensa, pues parece que fue víctima  de los tejemanejes de sus padres y de su marido. Su caída en desgracia discurre paralela a la de su cómplice y posiblemente amante, Antonio Pérez, con quién tramó  y confabuló, perjudicando al rey Felipe II y a su hermanastro Juan de Austria.


 

-Abuelo, conocido era su fuerte carácter que le llevó a enfrentarse con Santa Teresa de Jesús, no obstante haber sido su protectora, y haber ayudado en la fundación de un convento para monjas, habilitando varias casas donde se ubicaron las religiosas de la Orden que dirigía la Santa. Hechos acaecidos después del fallecimiento del esposo de la Princesa, Rui Gómez de Silva, cuando ella contaba con 33 años de edad.

-Bien sea leyenda o historia cierta, parece ser que tuvo momentos  dislocados y quedó muy alterada  por la pérdida de su esposo, hecho por el que solicitó profesar en el referido Convento Carmelita de San José acompañada de sus damas y doncellas, imponiendo su propio horario de visitas, actitudes que revolucionaron a las demás monjas.

-Provocó un tremendo revuelo en el convento, por las exigencias de trato que exigía la Princesa, contrarias a la austera y alejada dignidad y privilegios de la fundación teresiana, que la futura santa abulense se vio obligada trasladar a sus monjas a otra fundación en la ciudad de Segovia.

-Bien es cierto Cesar, que aquel fragoso episodio de la vida de la Princesa, entre otros, contribuyó a que se la considerara caprichosa, soberbia y un tanto alocada.

Nuestros personajes decidieron pasar al interior del palacio, actualmente propiedad de la Universidad de Alcalá de Henares, que costeó las obras de restauración y acondicionamiento para celebrar eventos culturales, y poder ser visitado por el público en general. Fue declarado Monumento Nacional en 1941, dentro del conjunto histórico artístico que fue declarada la villa de Pastrana en el año 1966.

El proyecto de construcción por Ana de la Cerda y Castro, abuela de la Princesa, data de 1541, realizado por el arquitecto Alonso de Covarrubias.

En su interior observaron con admiración extraordinarios artesonados diseñados por el referido arquitecto, y otras estancias dignas de ser visitadas, especialmente las que ocupó la Princesa durante su cautiverio.

-Y ahora Cesar, vamos a tomar un refrigerio en el restaurante donde también   reservaremos mesa para el almuerzo, que por esta villa se degustan buenos manjares de la tierra alcarreña. Y después pasearemos por sus calles, para conocer el ambiente de sus gentes y otros monumentos dignos de visitar, entre ellos la Iglesia Colegiata donde está enterrada la Princesa, uno de los principales motivos de nuestro viaje.


Después encaminaron sus pasos hacia la plaza del Deán, donde está situado el Convento de San Francisco, a extramuros de la villa,  magnífico edificio monasterial fundado a mediados del siglo XV para la Orden Franciscana. Actualmente sus dependencias albergan un restaurante y otros servicios sociales.

-Abuelo, creo que está cercano de aquí el Barrio del Albaicín, donde está ubicado un sólido y distinguido edificio en el que habitó  Leandro Fernández de Moratín, autor de famosas obras literarias, entre ellas “El sí de las niñas, El viejo y la niña o La derrota de los pedantes” entre otras muchas obras de su extensa creación.

-En ese edificio que ahora estamos viendo, y que heredó de su abuela materna oriunda de Pastrana, el autor literario se retiró en diversas ocasiones buscando el sosiego y la paz deseada, conforme su carácter introvertido y solitario, inspirándose en escribir algunas de sus brillantes obras. Creo que actualmente está ocupado por una congregación religiosa.

-Cesar, ahora bajaremos por intrincadas y estrechas calles, todas ellas que destilan un encanto especial, y embelesan al visitante por el hechizo de los medievales escenarios por los que pasearon personajes ilustres: la Princesa de Éboli, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, el pastranero Juan Bautista Maíno, discípulo de El Greco y maestro de pintura del rey Felipe IV, y los poetas del Siglo de Oro, Manuel de león Marchante y Diego de Silva y Mendoza.

Al final llegaron al Convento de San José, construido por mediación y siendo mecenas la Princesa y su esposo, para la fundación de la Orden religiosa de Santa Teresa de Jesús en 1569, cerrándose en 1574 con motivo de los desencuentros ya comentados de la Santa con la Princesa. Dos años después llegaron otro grupo de religiosas concepcionistas franciscanas

-Abuelo, la verdad es que el Convento de Carmelitas Descalzas, que ya hemos comentado, en sus principios constaba de una reunión de casas, fue creado para mujeres. Posteriormente en el siglo XVII se edificó una hermosa pero sencilla iglesia de una sola nave y con un campanario de espadaña.

-Después de admirar este histórico centro religioso con una antigüedad  de 450 años, si te parece y te encuentras con ánimo para caminar un rato hasta la vega de Pastrana, podemos acercarnos a ver el Convento que también en 1569 construyeron los Duques  para hombres, bajo el nombre de San Pedro, actualmente del Carmen, en un privilegiado entorno situado a unos dos kilómetros de aquí. Hoy pertenece a la orden de los franciscanos.

-Dispuesto a seguirte, aunque ahora menos ágil de cuando en otra ocasión, hace años, visité con tu abuela esta notable villa y  también nos acercamos a ese interesante monumento.

-Pues allá vamos, sin prisa, y además nos deleitaremos con las bellas vistas del paisaje.


-Te comento abuelo, la idea de construir un Convento para hombres viene de parte de los referidos duques de Pastrana, que además de patrocinar el convento para monjas, también decidieron para frailes, en este caso en un lugar donde existían unas cuevas habitadas por ermitaños, que rodeaban  una ermita existente bajo la advocación de San Pedro, siendo el primer núcleo religioso habitado del lugar, en cuyo interior había un retablo de la Virgen del Carmen.

-Con el paso del tiempo han mejorado las humildes instalaciones que tuvo en sus principios con una casa de madera y un templo alrededor de la referida ermita.  

-Parece ser que está considerado como la cuna  de los carmelitas descalzos, y San Juan de la Cruz ejerció allí como maestro de novicios durante sus primeros años de vocación religiosa.  En la actualidad el conjunto, aunque conserva su parte religiosa dirigida por los franciscanos, tiene establecida la llamada Hospedería Real de Pastranas, con salones para acontecimientos sociales, restaurante, cafetería y alojamiento.

Caminaban lentamente por aquellos hermosos lugares hacia la vega del río Arles para ver el gran monumento que actualmente goza lo que fue la iniciación de los carmelitas descalzos, quedando pocos restos del convento de los tiempos de aquellas dos extraordinarias damas tan distintas de carácter y de fuerte temperamento.

-Abuelo, creo que lo que cuenta la historia de la Princesa de Éboli  se mezcla la realidad con la fantasía de sus historiadores, que hay algo de leyenda negra en su contra, pues se trataba de una dama adelantada de su tiempo, inteligente y ambiciosa, que  por estar cerca de los círculos de poder llegó a enredarse con el mundo de la política, que tanto entonces como lo es ahora, solo  acechan peligros que pueden destruir hasta los que son poderosos, como le ocurrió a la Princesa.

-Parece ser que al rey Felipe II siempre le atrajo Ana de Mendoza e incluso que rondaba el enamoramiento de la dama, la cual gozaba de gran belleza y elegancia.  También hubo relación sentimental de la Princesa con el secretario del Rey, Antonio Pérez, tras enviudar ella. Existen referencias de una gran complicidad y apasionamiento entre el rey y la Princesa que  también estuvo enamorada de él, e  incluso soñó con ser su esposa y reina de España, cuando el rey había enviudado de su segunda esposa María de Tudor, reina de Inglaterra.

-En este orden de tramas sentimentales, los acontecimientos  se desarrollan de forma trágica: El rey manda a Pérez matar por razón de Estado a Juan de Escobedo, secretario de Don Juan de Austria, hermano bastardo de Felipe II. Todo se fragua porque Escobedo conoce y amenaza con hacer pública las relaciones del Rey con la Princesa.

-Para la Princesa supuso, tristemente, el final de sus aventuras sentimentales y las intrigas que había tenido en sus contactos palaciegos, por lo que en sus trece últimos años de vida el Rey la somete a presidio, primero en la Torre de Pinto,  después en Santorcaz, y finalmente en su propio palacio de Pastrana, acompañada por su hija menor Ana de Silva, que la atendió hasta el final de su vida. Fue privada de la tutela del resto de sus hijos y de la administración de sus bienes.

-Otras versiones cuentan, que la situación final de la Princesa fue debido al amor frustrado entre la Princesa y el Rey, y en particular por los celos del rey de los amores que tenía la Princesa con el secretario Pérez, que no a otras razones de las que se le acusó, como complicidad en el asesinato de Escobedo, y por la mala administración de sus estados.

-Vamos Cesar, como se suele decir, que la Princesa se comió el marrón del asesinato, por eso de los entresijos de la política de estado de aquellos tiempos.

-Cesar, lo que nadie puede discutir que fue una persona singular, atrayente, coqueta y apasionante,  seductora y atractiva, pese a estar tuerta desde niña, cuando perdió un ojo, jugando a espadachines con un paje, y que gozó de una personalidad de  carácter orgulloso, dominante e impulsivo fuera de lo común.

-Contrajo matrimonio con el príncipe de Éboli, Ruy Gómez de Silva, aristócrata  portugués, consejero, leal confidente  y privado del rey Felipe II, 24 años mayor que ella, por lo que ejerció, quizás de esposo y padre, dándole estabilidad al tiempo que ella respondía con diez hijos. Pero otra cosa sería cuando falleció el marido, que destapó su verdadero carácter, amiga de fiestas y devaneos e intrigante palatina.

Nuestros personajes pasaron al interior de aquel monumento en la cima del cerro de San Pedro, situado en un privilegiado  entorno, donde los restos de su esplendoroso pasado se encuentran materializados en incomparables obras de arte. Estuvo ocupado por los frailes Carmelitas hasta la desamortización de Mendizábal en 1836. Más tarde, en 1855,  fue ocupado por la Orden Franciscana, que todavía lo regenta.

Artísticamente merecen destacarse el magnífico retablo mayor de la iglesia, numerosas e importantes obras pictóricas de relevantes maestros y esculturas de arte sacro, especialmente de venerados cristos. Además el convento alberga un museo con una colección de siete grandes oleos que narran la llegada de Santa Teresa a Pastrana y la fundación de los dos conventos, además de un museo de Historia Natural.

-Abuelo, después de cuantas cosas bellas hemos podido ver, convendría pasar a la cafetería para tomar un aperitivo, y no tardando mucho volver a Pastrana para el almuerzo, pues tenemos cerca de media hora hasta llegar al restaurante donde tenemos la reserva. Y la tarde la dedicaremos para visitar el monumento principal, especialmente para mí, que es la famosa Colegiata donde están enterrados los Duques de Pastrana: La Princesa de Éboli y su esposo Ruy Gómez de Silva, y  posteriormente otros familiares.

Aunque cansados por el paseo de regreso, al  ser cuesta arriba hasta llegar al centro de la villa, estaban felices por  las vivencias de cuanto habían conocido, en especial Cesar por tratarse de su primera visita a Pastrana.

Después del almuerzo descansaron unos minutos en el mirador de la Plaza de la Hora, y sentados en un banco de piedra, apreciaban un bello y relajante paisaje,  que se extendía hacia el  sur por donde habían estado en la mañana, con la perspectiva que se abre hacia el amplio horizonte suroeste con las montañas que circundan la villa de Pastrana. Estuvieron un rato comentando la buena comida que les habían preparado, incluido el postre favorito de nuestros personajes: los famosos bizcochos borrachos de la tierra.



-Y ahora Cesar, como final  de fiesta de este encantador viaje por la Alcarria Baja, enfilaremos nuestros pasos por la calle Mayor, pasando por un antiguo arco hasta llegar a la citada Iglesia Colegiata, que  extiende hacia  el cielo la belleza de su monumental construcción.



-Verdaderamente se aprecia una joya arquitectónica, quizás la más relevante de Pastrana, según mis referencias. Originariamente fue levantada en estilo románico alrededor del siglo XIII como iglesia parroquial de la Villa Calatrava, pero ha sido reconstruida y ampliada en siglos posteriores, especialmente en el XVI por los primeros Duques de Pastrana, época de mucho esplendor que la villa vivió una gran pujanza económica y cultural en la que se realizaron las grandes obras que ahora podemos admirar.

-En su interior podemos ver un magnífico museo, destacando la famosa colección de tapices góticos de Alfonso V de Portugal. Capilla del Santísimo, reliquias, Baptisterio, Coro con notable Órgano, y numeroso altares y capillas con retablos barrocos y excelentes cuadros de ilustres virtuosos e infinidad de otras riquezas artísticas.

-Más tarde los Duques completaron su obra elevando la iglesia parroquial a Colegiata, dotándola de un cabildo de 48 canónigos, que superaban en número a todas las catedrales de España, excepto a la Catedral Primada de Toledo. Lo que viene a demostrar el gran poder de los Duques de Pastrana en aquella época y la fuerte influencia sobre el Rey.

-Fernando de Silva y Mendoza, el séptimo hijo de los diez que tuvieron los Duques.  Obispo de la ciudad mitrada de Sigüenza,  cambió su nombre por el de su legendario tatarabuelo Cardenal Pedro González de Mendoza, actuando en Pastrana como genuino mecenas y protector. Posteriormente,  a principios del siglo XVII, continuó con el proceso de reformas y engrandecimiento de la Iglesia Colegiata, construyendo el admirable monumento funerario para sus padres que ahora podemos contemplar.

Ante él dedicaron nuestros personajes varios minutos en silencio, y el veterano Octavio comento a su nieto:


-Cesar, aquí observarás que finalizan todas las vanidades humanas, y que la soberbia por levantar torres de Babel e intentar llegar hasta las estrellas, su vanagloria queda en ruinas frente a sus estúpidas e ilusas divinidades, con afán de conseguir poder,  honores, gloria y de paso el dinero si oportunidad tienen de conseguirlo. Todo se desvanece sin más ante lo irreversible, ignorando lo irrelevante de sus afanes. Y así podemos verlo en los tiempos actuales, que algunos se creen con el don de la inmortalidad, cuando son simples actores con caducidad, como las hojas  de los árboles que desaparecen con el viento.

Después decidieron dar por terminada su estancia en aquella bonita villa de Pastrana, que atesora relevante historia por los cuatro costados.

Era un atardecer tranquilo de un otoño alcarreño. Un cielo rojo en el horizonte envolvía a un sol declinante y una brisa fresca que empezaba a recordar a nuestros personajes que tenían que regresar al cobijo de su dulce hogar, y reponerse del cansancio  por el ajetreado día que habían tenido. Pero estaban felices de haber disfrutado de otro viaje más por tierras de su querida Guadalajara; y por el camino de regreso ya empezaban a soñar con el próximo destino, habidos de sentir emociones y con la esperanza de seguir abriendo puertas a sus vidas en libertad y con la aventura como vocación.

 

Octubre de 2020

Eugenio